Guerra en Gaza
Miles de manifestantes vuelven a las calles de Barcelona en defensa de Palestina y la Flotilla en una segunda jornada de movilización
Las mujeres han liderado la cabeza de la marcha, que ha transcurrido de forma pacífica desde la plaça Urquinaona hasta el puerto

Una docena de mujeres lideran la cabeza de la manifestación propalestina del viernes en Barcelona / Zowy Voeten/ EPC

Aferradas a la pancarta de la cabeza de la manifestación “Rompamos relaciones con Israel”, una docena de mujeres con vestimenta tradicional árabe gritaban a puño alzado, alternando la mano con la que sostenían la tela. La consigna se ha convertido en la principal demanda de la protesta de este viernes, la segunda tarde consecutiva, y la cuarta convocatoria en dos días – por las mañanas al cargo de los estudiantes – y de nuevo volvió a reunir a miles de personas en las calles de Barcelona en apoyo a la Global Sumud Flotilla y contra el genocidio en Gaza.
Después de que el jueves reunieran a más de 15.000 personas, la Guàrdia Urbana ha cifrado en 2.000 personas el seguimiento de esta segunda jornada, a pesar de que la marcha se extendía a lo largo de medio kilómetro a su descenso por Via Laietana. También a diferencia del día anterior, en el tiempo que ha durado la manifestación oficial, no ha habido choques con las fuerzas del orden, aunque los Mossos d'Esquadra han lanzado gases irritantes al minuto siguiente de que se diera por desconvocada la movilización, alrededor de las 20:30 horas en la plaça de la Carbonera.

La policía lanza gases irritantes para dispersar a los manifestantes a las 20:30 horas, al fin de la marcha pacífica en defensa de la Flotilla de Gaza / Zowy Voeten/ EPC
Con todo, el ambiente familiar se ha mantenido en todo el recorrido, y prueba de ello eran los muchos niños que habían acudido con sus padres. Cantando emocionada avanzaba Nicoletta, de 45 años, junto a su hijo pequeño, que se deslizaba en patinete entre la multitud. “Le he intentado explicar lo que está pasando como he podido, pero es muy difícil, si no lo entendemos ni nosotros”, explica a EL PERIÓDICO.
Nacida en Nápoles y residente en España desde hace ocho años, se sentía orgullosa de poder formar parte de un movimiento que, en su país de origen, ha tomado tanta o más fuerza, pero allí en oposición al Gobierno italiano, que se resiste a dar un paso adelante. “Con Meloni no se puede contar, allí todo va mal. Aquí en España al menos se han dado pasos importantes como reconocer al Estado de Palestina”, asegura, y no pierde ojo del patinete, apoyando la mano en el manillar alternativamente.

Las mujeres han llevado la voz cantante en las dos jornadas consecutivas de movilización pacífica en Barcelona / Zowy Voeten/ EPC
Multicultural y creciente
La marcha comenzó a las 18.30 horas en la plaça Urquinaona, en el centro de Barcelona, con la idea de recorrer las calles de la ciudad, a diferencia de la jornada anterior, donde se había convocado una manifestación en el puerto. Al grito de “No se toca la Flotilla” y “Todos somos la Flotilla”. Los manifestantes recordaban el motivo del fuerte resurgir de las protestas por la causa propalestina en Barcelona: la detención en aguas internacionales de los 473 tripulantes de la expedición humanitaria que partió de la ciudad rumbo a Gaza y que fue interceptada el pasado miércoles por la marina israelí.
Montados en la parte trasera de un camión, los organizadores animaban con cánticos a la multitud, que fue ganando diversidad y volumen a medida que avanzaba por Via Laietana. En catalán, castellano, árabe e inglés, las consignas reflejaban el carácter multicultural de la marcha, con barceloneses de distintos orígenes, residentes desde hace décadas o recién llegados, unidos por un mismo reclamo.
Boicot a empresas
Al paso por el Carrefour de Via Laietana, los cánticos se dirigieron contra la cadena francesa: “Israel asesina, Carrefour patrocina”. La multinacional ha sido desde hace tiempo objeto de críticas por parte de simpatizantes de la causa palestina, quienes la acusan de vender productos provenientes de asentamientos israelíes y de colaborar con empresas israelíes que operan en esos territorios. La compañía ha negado tener actividades en la Cisjordania ocupada, algo que sería considerado ilegal según el derecho internacional. Sin embargo, en el último año, Majid Al Futtaim, el grupo que gestiona la franquicia de Carrefour en Oriente Próximo, ha cerrado sus supermercados en Jordania, Omán, Kuwait y Baréin, y reabrieron bajo el nombre de HyperMax, alegando una “creciente demanda de productos y servicios de origen local”.
Frente a la jefatura de Policía, a medio camino entre Urquinaona y Drassanes, algunos manifestantes lanzaron petardos contra la fachada mientras la multitud vitoreaba, como protesta por las cargas policiales vividas ayer y los golpes que dieron a algunos viandantes cercanos a la manifestación. A medida que la marcha descendía por la avenida, el número de participantes creció hasta ocupar medio kilómetro. Canciones, aplausos, caceroladas y vecinos animando desde los balcones acompañaron el avance. Turistas sorprendidos grababan la escena con el móvil. “Venimos de Italia la semana pasada, es emocionante ver cómo la gente se moviliza en todas partes”, explicaban a este diario una pareja de turistas de Rumanía, de vacaciones en Barcelona.
Unión de acampadas
Ya entrada la noche, la marcha enfiló el Passeig de Colom rumbo a Drassanes, mientras se encendían las luces de los edificios, y vecinos y turistas se asomaban desde balcones y ventanas a animar y aplaudir. Al llegar al final del recorrido, la policía antidisturbios mantenía cortado el acceso a la ronda del Litoral de forma preventiva para evitar que entraran los manifestantes. A diferencia de la jornada anterior, no hubo intento de enfrentamiento: la marcha rodeó la plaza y se detuvo en la plaça de la Carbonera, donde algunos manifestantes habían acampado desde la víspera.
Un grupo de estudiantes de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) contó a este diario que habían pasado la noche en la Facultad de Letras. Al amanecer, animaron a la huelga universitaria convocada para estudiantes y profesores, y bajaron desde Cerdanyola con mochilas y colchonetas para unirse al campamento del puerto, que se convertirá en el central este fin de semana, uniéndose con los estudiantes que acamparon en la Universidad de Barcelona (UB).
Gases irritantes
Tras dos horas de marcha, alrededor de las 20:30 horas, los organizadores dieron por concluida la movilización. Consideraron un éxito haber llenado Via Laietana y alcanzado la plaça de la Carbonera de forma pacífica y ordenada. Entre los últimos gritos resonaron “Solo hay una solución, intifada revolución”, y se ofrecieron cenas para los manifestantes en las carpas montadas desde ayer donde una decena de voluntarios cocinan comida al estilo de Oriente Medio, especialmente para los que dormirán a la intemperie.
Sin embargo, al cabo de un minuto de darse por concluida la marcha pacífica, la policía terminó con el ambiente festivo y lanzó gases irritantes. Los asistentes comenzaron a toser al unísono y a salir corriendo en todas direcciones de la plaza, tapándose la boca con banderas y pañuelos palestinos, tratando de filtrar el aire con el tejido. A la que los primeros recuperaron el aliento, se oyó un cántico de vuelta: "Vergüenza me daría, ser policía". Así, se cerró el segundo día consecutivo, con la vista puesta en la gran convocatoria de este sábado, donde el llamamiento es a unificar todas las protestas de toda Catalunya.

Manifestación en Barcelona contra la intercepción de la flotilla por parte de Israel y el genocidio de Gaza / Zowy Voeten / EPC
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