Javi Gracia no tuvo problema en reconocer que hizo el equipo de Sevilla pensando en el partido del Elche y por eso no tuvo ningún reparo en poner un once similar al que sacó por ejemplo en Yecla. Con ello sabía que iba a perder el partido porque lo que tenía delante no era el Yeclano ni el Alcorcón, pero vamos, pese a ello dice no tener la sensación de haber tirado nada. El problema es que el resto del mundo piensa que sí.

Hasta ayer criticar las decisiones del entrenador parecía estar prohibido, porque mucha gente lo consideraba más o menos lo mismo que 'blanquear' a Peter Lim y a Peter LimAnil Murthy. Y digo hasta ayer porque el aficionado no suele perdonar estas cosas, no tolera que su entrenador o sus jugadores falten a la máxima de pelear por cada partido y cada competición. La Copa no es precisamente una excepción. Hasta ayer, presidente y máximo accionista eran los culpables de todas las derrotas por haber devaluado el equipo de manera lamentable. Hoy, sin embargo, Gracia ya aparece en el punto de mira de muchos. Se lo ha ganado y no habrá tardado en darse cuenta de lo mucho que se ha equivocado.

Por lo demás, no creo que Javi Gracia sea más culpable -o responsable- de haber perdido en la Copa que de no haberle ganado en su día al Huesca, al Cádiz o al Osasuna. En Sevilla al menos tiene la coartada de haber reservado a los titulares para poner a un puñado de chavales, en aquellos partidos no. Ahora lo que tiene que procurar es no acabar siendo también responsable de no ganarle al Elche.