Vivimos unos tiempos en los que hay que pedir permiso para ser del Valencia. Y eso habla muy mal de nosotros, de todos, porque hemos llevado al extremo eso de ‘conmigo o contra mí’. Y más allá de ser una filosofía que no tiene sentido y que resulta absurda, además es algo muy peligroso. Y lo es porque estamos señalando a quien no piensa igual, tildando de colaboracionista a quien no insulta a Peter Lim (cuyo tiempo aquí se ha terminado, lo repito por enésima vez), tachando de borrego a quien sólo piensa que su equipo gane y busca regenerar esa ilusión que todos hemos tenido siempre por este equipo desde niños. Meriton es un desastre, se ha tirado a todo el mundo encima, ha dejado al club temblando, a todo el valencianismo con el corazón encogido. Todo eso es así. Pero no compro que sólo valga la teoría del caos, porque eso no entra en mi cabeza. Ni en la de miles de valencianistas.

Vivimos días en los que un vídeo de excelente factura demoniza a Lim y a Murthy, y bien ganado se lo tienen. Recibe un aplauso general por el fondo, todos de acuerdo. Pero hay quien se molesta por la forma, que está en su derecho. Y se le señala. A cuenta de la prórroga o no de la famosa ATE del Nuevo Mestalla asistimos a un pulso de partidos y guerra de intereses. Si el Valencia, que no Meriton, va por el aire, a algunos les parece bien. Pero a otros eso no les gusta, no que Meriton no caiga, sino que el Valencia lo haga. Y también se les mira mal. Después de José Bordalás, que en una entrevista deliciosa con mi amigo y maestro Julio Insa (y todos aquellos que le dais caña, recordaros que no habréis discutido más con él, cara a cara, y forma salvaje, que yo), habla de fichajes, de equipo y de futuro, para unos es un engañado de Meriton, pero para otros es el entrenador de su equipo, y les transmite confianza. Lo primero está bien, lo segundo es de ser unos ingenuos que en el futuro serán recordados como cómplices.

José Luis Gayà dice que se quiere quedar muchos años en el Valencia, y que ha hablado con Bordalás y está seguro de que volveremos a ser fuertes. Y pasa medio de puntillas, porque quizá se daba por hecho que tiraría balones fuera o que dejaría más en el aire su futuro. O que por alguna extraña razón, es mejor para el Valencia que lo vendan a que se quede. No pienso dar como buena noticia que Lim aplace sus cobros, porque me parecería una vergüenza hacerlo. Jamás debió plantear un escenario en el que eso no fuera así. Supongo que por estas cosas también soy eso que se llama “meritoner”, cuando yo he pensado toda la vida que simplemente era un valencianista más.

Libertad VCF se mueve sin descanso, y le ayudamos poco para lo que se merecen. Y son grandes valencianistas que buscan una alternativa, no una aniquilación. Quien agrupa sus acciones es un héroe, ¿pero quien no lo hace no? Y don José, tenemos que buscar un hueco para hacerlo con las mías. Y la CN10 debe volver a Mestalla, pero no se puede distinguir que los que están a favor son del Valencia y los que no son de Meriton. Porque eso no es así, y le mando un fuerte abrazo a Tomás Ribera, que lo sabe muy bien, y trabaja muy duro todos los días.

Pretendía hablar de quién quiere comprar el Valencia, pero me duele mucho más el hecho de tener que pedir permiso para ser de mi equipo en función de cuáles sean mis ideas. No lo entiendo, y estoy seguro de que cometemos un grave error pensando y actuando de esa manera. Y que en el futuro, como pasa desde 2014, lo pagaremos con una factura aún más grave.