Segundo bolo y señas de identidad confirmadas. Pero antes de ir más allá en el análisis por ganarle al Atromitos, detengámonos en Guedes y el significado de que un día después de llegar se pusiese a jugar. Hasta hizo un gol, sin dedicatoria por cierto para unos amigos suyos ni tampoco para sus padre. El tiempo dirá si Bordalás gana muchas veces o pocas pero lo que ha demostrado en el tiempo que lleva aquí es que es un entrenador que va a sacarle rendimiento a lo que tiene. Es justo lo que necesita el Valencia en un momento tan peculiar.

Con Guedes, el mejor jugador del equipo, no ha cambiado nada: sigue en el mercado, el club confía en que la oferta llegará y tiene claro que, en el peor o mejor de los casos, según se mire, no lo va a malvender. Así que hasta que haya un desenlace, el portugués va a jugar. Patada y a seguir, exactamente lo mismo que todos los demás. No están las cosas como para dejar de aprovechar hasta la última gota, máxime con ese parte de bajas que lógicamente se alarga por la exigencia física de estas semanas. Solo faltaba que en Paterna crucen los dedos muy fuerte para que lo de Yunus no sea nada. Y ojo la portería, que se ha quedado a cero en todos los sentidos. Mamardashvili, mejor bajo palos que con los pies, aprobó con buena nota. Dato con más valor si cabe, incluso en clave de mercado, después de que Jaume y otra vez Cillessen (¡qué cruz!) estén los dos con problemas de los que no se espera que se hayan recuperado para el próximo día, sobre todo el holandés, un portero bueno y solvente con una mosqueante tendencia a las enfermerías.

Peligro

Sigue el Levante con su atasco en las salidas y con la preocupante realidad de que la única oferta que ha llegado ha sido la del Niza, solo seis kilos por De Frutos, justo el que no se quiere vender.