Me gusta la confianza que tiene Bordalás en sí mismo y en lo que puede hacer con el Valencia. Tiene calma, está activando a todos los jugadores importantes, poco a poco implanta su filosofía y no muestra síntomas de nerviosismo con el mercado a pesar de los antecedentes. La situación económica no ayuda sin embargo en este apartado. Tanto es así que en estos momentos se valora incluso el no hacer una apuesta fuerte en la delantera incluso aunque se marche Guedes de Mestalla. Hoy llega Maxi Gómez a València y el entrenador tiene plena confianza en sacar la mejor versión del uruguayo, que también tiene entre ceja y ceja demostrar que su nivel es muy superior a lo visto en la 2020/21. Quiere ser el del Celta o incluso mejorar ese juego mostrado en Balaídos. Y solo ese ‘hambre’ que tiene por dar la razón al técnico demuestra que Bordalás le ha convencido. Por ello, el entrenador está decidido a destinar la gran mayoría de los recursos económicos en el ‘6’ y no tanto en la posición de ataque. Lógico por una parte, teniendo en cuenta el ADN del alicantino, pero tal vez un error a largo plazo. Si se marcha Guedes, los acompañantes del uruguayo no suponen un seguro de vida. Eso es una realidad y no quiero ni imaginar lo que supondría una lesión del ‘charrúa’ un mes de competición.

Pelota en el tejado del club

Bordalás está tranquilo pero es necesario darle recursos. Entiendo que en el medio, y más con el modelo de juego marcado, hace falta un ‘6’ de garantías, pero no se puede olvidar que hay que apretar por llegar a acuerdos por la delantera. Si es una estrategia para que el Valladolid afloje por Marcos André -el elegido por el entrenador- me parece un acierto, pero si el mercado de fichajes termina sin un ‘9’ fuerte y con valor para el técnico, puede ser un error del que arrepentirse durante el año.