Finalizado el Tour y con unos Juegos Olímpicos inciertos, toda la atención está en el fútbol, como siempre. Primero un aperitivo, Florentino Pérez es tal cual lo hemos escuchado. Una voz autoritaria y faltona que está acostumbrado a faltar al respeto a cualquiera. Hace poco un gobernante que manda mucho en la Generalitat, con simpatías madridistas, me contó que fue invitado al palco del Bernabéu y vio lo que todo el mundo imagina. Le dio tanta vergüenza que no ha vuelto, a pesar que ha sido invitado repetidas veces por su cargo. Sabía por presidentes del VCF de la prepotencia del mandatario del Real Madrid. Así que los escribas de Raúl, Casillas y Sergio Ramos se lo tienen que hacer mirar.

Nosotros tenemos lo nuestro, y nunca hemos mirado a otra parte. Sabemos que ser presidente del Valencia es la representación más importante de la sociedad valenciana, pero eso no ha evitado que Mestalla dictará sentencia contra Arturo Tuzón, Paco Roig, Pedro Cortés, Jaume Ortí, Juan Soler, Manuel Llorente, Amadeo Salvo y los representantes terrenales de Peter Lim.

Esta semana he estado con alguien que conoce muy bien a Lim. Es un valencianista auténtico y creíble. Me lo ha dicho clarito, Peter Lim ni vende, ni venderá. Me ha explicado muy bien como se hacen los negocios en Singapur, donde el máximo accionista del VCF sigue contando con el máximo respeto de los inversores internacionales. Por tanto, nada de lo que pase aquí, ni manifestaciones multitudinarias, ni pitadas sonoras en Mestalla, ni mucho menos programas radiofónicos locales provocan el cambio en la reputación internacional de Lim. Además, nadie en València puede pagar al contado los millones que pide el singapurense.

Me ha convencido, pese a mi resistencia innata, así que solo queda confiar en José Bordalás. Sé que el míster sabe donde está y lo que se espera de él. Buen principio, porque ha aceptado el reto sabiendo como está el panorama e incluso siendo consciente que muchos de sus peticiones de fichajes serán complicados. Por tanto, estamos en las buenas manos de Bordalás, el auténtico maestro de las llaves del valencianismo.

Por lo que respeta a la digna oposición a Lim, todo mi reconocimiento y apoyo, pero un ruego particular, que no vendan el mismo humo que la minoría tóxica que hizo de palmeros de Lim. La transparencia es la única virtud de los honestos.