El Valencia debe cerrar varios fichajes que son claves para el equipo de José Bordalás. Si queremos luchar por estar en Europa el año que viene, y hay demasiados equipos que nos llevan mucha ventaja, tenemos que ser más fuertes y más competitivos. En esto, creo, nos vamos a poner de acuerdo sin tener que discutir hasta sangrar como nos pasa con casi todo. En el entorno de este club estamos (y digo estamos) pecando de no tener cintura ni tampoco ganas de aceptar al que piensa distinto. Y así nos luce el pelo en tantas cosas. Pero ese es otro tema del que ya hemos hablado, y del que volveremos a hablar, aunque siga habiendo gente en esta ciudad a la que le moleste que haya quien se exprese de forma libre. Lo que me hace suponer que tienen otro tipo de problemas, dicho sea de paso.

Pero tampoco quiero hablar de lo que nos falta en el campo, que sabemos que al menos son siete fichajes (lateral derecho, otro central, mediocentro defensivo, otro creador, dos bandas ofensivas y un delantero). El fichaje que el Valencia debe cerrar por encima de todo, y que de alguna manera hará que todo sea más fácil en todos los sentidos, se llama «respeto». Respeto bidireccional, es decir, de dentro para fuera con su entorno, con sus aficionados y con todo lo que rodea al Valencia, y de fuera para dentro, para evitar que pasen cosas como las que estamos viendo este verano con Wass y algún caso más, que es menos evidente, pero que también está encima de la mesa. Y a esos dos tipos de respeto tenemos que contribuir todos, porque el Valencia somos todos, y eso es algo que tendemos a que se olvide de forma demasiado rápida.

Lo que están haciendo Wass y sus agentes no tiene nombre, o si lo tiene es muy feo. Y si pasa es por culpa del club en primer lugar, porque el verano pasado ha calado en todos, y porque encima hay quien le ríe la gracia al danés. En otro tiempo, un jugador intentaba hacer lo mismo y era portada cada día exigiendo su cabeza deportiva y que pasara mucho frío en el cemento de Mestalla toda la temporada. Pero ahora vivimos todo lo contrario. Si el club pretende comprar a Arambarri en ocho años es que hacemos el ridículo, pero si un jugador da 750.000 para irse es que es lo normal. Insisto, el único culpable de eso es Peter Lim, pero como en todo, siempre hay quien contribuye más a este tipo de cosas.

¿Y cómo se cierra ese fichaje llamado respeto?

Pues siendo serios, firmes, teniendo las ideas claras, contando con profesionales de primera línea en todos los puestos del club. No mintiendo, dando la cara ante la afición siempre, aunque haya que dar malas noticias. Siendo firmes en las decisiones y en los planes, teniendo palabra y evándola siempre hasta sus últimas consecuencias pase lo que pase (que si haces todo lo anterior contaría con el apoyo del entorno). Todo lo que ahora mismo no tiene el Valencia de Peter Lim porque no le da la gana y que tenía hasta hace dos años (aunque no todo era perfecto, como la vida misma). Respeto, en todas las direcciones. Ese es el fichaje más importante que se debe cerrar de forma inmediata.