Todas las futbolistas tenemos un sueño, aspiramos a algo en nuestra corta carrera. Pues bien, estoy segura de que uno de los sueños que tenemos las futbolistas profesionales es jugar la Champions League. La máxima competición europea. La competición de los mejores equipos. Y muy pocas personas lo consiguen.

Todas las personas que amamos el fútbol hemos crecido viendo los partidos de la Champions League. Era y es un motivo de reunión. Las familias y amistades se reunían y se reúnen en bares, en casas o incluso tienen la suerte de acudir al estadio a ver a su equipo jugar la Champions. Es un partido diferente, una atmósfera diferente. Son noches mágicas, indescriptibles. Porque si algo tiene la Champions, es que todo puede pasar. Todos y todas tenemos momentos que nunca olvidaremos, tanto buenos como malos. Por ejemplo, todas las personas que tienen el Valencia en el corazón (yo incluida) tenemos un sabor bastante amargo por esas finales perdidas contra el Real Madrid y Bayern de Múnich. La gloria la tuvimos ahí, pero no pudo ser.

Todas las personas tienen recuerdos de la Champions League masculina, pero casi nadie de la femenina hasta hace apenas tres o cuatro años. Como he dicho en otros artículos, el fútbol femenino está evolucionando a una velocidad abismal. Es nuestro momento. Y una de las cosas que ha hecho que evolucione el fútbol femenino español en los últimos años es la buena presencia de equipos españoles en la Champions. Cabe destacar que el año pasado el FC Barcelona logró ganar por primera vez en su historia el campeonato. Por su nuevo formato, este año han sido tres los equipos que han representado España. El FC Barcelona, Real Madrid y Levante UD. El Levante ya ha superado (y con una gran exhibición) la Ronda 1 y ahora deberá enfrentarse al mejor equipo de la historia de la Champions League Femenina, el Olympique de Lyon. Mi equipo, el Servette FC, tras ganar al Aland de Finlandia también nos clasificamos para la Ronda 2, donde nos espera un gran Glasgow City. La ilusión y seguir soñando será la característica principal del equipo valenciano y de mi equipo. Competir, siempre competiremos.

Jugar Champions es totalmente indescriptible. Es un punto y aparte, totalmente diferente a un partido normal de liga. Llevas preparándote mucho tiempo para un momento así… y llega. Te levantas y observas como tienes más energía de lo normal, piensas en posibles jugadas durante el paseo de la mañana, en la charla hablas sobre la táctica que vamos a realizar y sobre la posible táctica del rival, duermes un poco (en mi caso, la siesta es sagrada), meriendas y te vas al estadio. Cuando llegas al estadio los nervios están a flor de piel. Te preparas, estiras, haces todos los rituales que haces habitualmente. Calientes y vuelves al vestuario. Y ya, cuando después de la revisión de los árbitros te diriges al pasillo a esperar la señal de las televisiones de poder salir… empiezas a escuchar el himno. Y además qué himno. Impresionante el nuevo himno de la Champions League Femenina, es inevitable que te motives como nunca. Soy de las que dice que los momentos buenos están para saborearlos. El año pasado perdí contra el Atlético ambos partidos, pero siempre tendré en mi corazón un recuerdo muy difícil de conseguir. Este año ganamos e igualmente lo saboreé. Es lo bonito de enfrentarse a los mejores equipos en la mejor competición. Es un momento increíble, mágico, lleno de emoción y que está al alcance de muy pocas personas. Eso lo convierte más especial todavía.