Esta vez, a diferencia del vergonzoso paseo de solo dos vueltas en Spa de la pasada semana, los coches pudieron correr ¡Y vaya si lo hicieron! De nuevo Verstappen tuvo que torear solo contra los dos Mercedes porque Pérez, no por su culpa, volvió a fallar en la calificación y dejó a Max “solo ante el peligro”. Algún malvado en las redes ya juega con el Photoshop y viste a Checo con el mono de AlphaTauri. Lo bien cierto es que a Max le basta con su coche y la buena estrategia que desde el muro de RedBull diseñan. Salir primero y rodar primero te garantiza buena parte de la victoria, decía Nelson Piquet, y así lo hizo el holandés, pareja, por cierto, de la hija del tricampeón brasileño.

Los del equipo de la estrella pelearon y a pesar de su undercut –la parada en boxes anticipada a la del RedBull– no pudieron con el holandés en Zanvoort. De ahí en adelante ya se adivinó el desastre entre los de Mercedes. Primero, Hamilton empezó a reprochar a su muro haber anticipado tanto su primera parada. Después, el inglés apretó demasiado con unas gomas medias que claramente iba a destrozar, mientras en la radio intentaban contenerlo. El remate lo puso Bottas: el finlandés, que tiene no uno sino los dos pies fuera del equipo para 2022, llegó a tener posibilidades de triunfo, con una estrategia diferente en principio a Hamilton. Valteri perdió esa oportunidad, se calentó y discutió con su equipo que le pedía no hacer la vuelta rápida al final de la carrera. Algo extraño sí, pero fácil de entender porque desde Mercedes reservaban esa oportunidad para que Lewis pudiera obtener el punto extra que da la mejor vuelta y minimizar así los daños por la derrota ante RedBull.

Si Bottas, tan blandito como siempre, le hace así la puñeta a Hamilton, qué no hará Russell cuando coja el volante del finlandés la próxima temporada. Loco por ver eso.