Que la primera derrota sea con una remontada en contra, ante el Madrid, en Mestalla y con dos goles en tres minutos supone un golpe directo al mentón pero tras el dolor inicial y con la mente fría el aficionado del Valencia solo puede estar orgulloso. El KO contra el Madrid refuerza el trabajo de las primeras cuatro jornadas. Le da valor a los triunfos ante Alavés, Getafe y Osasuna y al empate en Granada. Pero sobre todo deja claro que Bordalás es el hombre indicado hoy más que ayer. Y menos que mañana. Cada paso que da es un ejemplo de que el proyecto, en sus manos, tiene todo el sentido del mundo. El técnico superó a Ancelotti con menos recursos. Con Gayà fuera, dos lesiones importantes y sin ese margen para cambiar en el último tramo. Solo Vinicius, desaparecido hasta el 86 pero tocado por una varita mágica, cambió la historia que había escrito antes Hugo Duro. Y es que el delantero es otra de esas cosas que dan valor al técnico.

Trabajo

Mestalla despidió al equipo entre aplausos y deja claro otra vez más que esta afición reconoce el esfuerzo y el cuándo un equipo se deja la piel. En cada partido no se piden los tres puntos. Se pide una actuación como la de ayer. Un discurso como el de Bordalás, pensando ya en Sevilla. Y una identidad clara. Lo demás vendrá solo.