El Valencia no puede permitirse salir al campo con la ‘caraja’ de los primeros 20 minutos. Ya no es solo cuestión de tener una plantilla inferior al Sevilla, porque se vio contra el Madrid, tras el golpe en forma de lesiones de Carlos Soler y Correia, que el equipo cuando está metido compite. El problema está en querer hacer cosas que hay que evitar. En tirar un cambio de orientación con el equipo desordenado, en campo contrario y en el arranque de un partido que había que cocinar a fuego lento. Sobre todo porque el mazazo contra el Real Madrid había dejado un regusto amargo. Y cuando eso pasa, el objetivo tenía que ser esperar y aguantar. Ganar confianza con el paso del encuentro. Algo que seguro que había dicho Bordalás en los últimos días y que fue justo lo opuesto a lo que sucedió ayer. También era importante mantener el 0-0 por Mamardashvili, algo dubitativo en el final contra el Madrid, sobre todo en el 1-2. De hecho, en el 2-0 de ayer se le vio dudar de nuevo y fallar. El georgiano sin embargo es joven y tiene margen de mejora. Eso sí, Bordalás debe gestionar esa situación y contra el Athletic se abre la vía Cillessen. 

Cambio de Chip

La derrota contra el Sevilla debe servir para reflexionar y para dar valor a partes iguales. El Madrid, en esos últimos diez minutos, y el Sevilla, en el arranque, han demostrado que contra esos equipos si se falla se sufre. Ahí no hay que dudar. Pero tampoco se puede obviar y tirar piedras a las primeras de cambio. Es evidente que el 0 de 6 deja un mal sabor de boca pero también da valor a lo logrado en las primeras cuatro jornadas. Al 10 de 12. A los dos goles encajados siendo uno de los mejores equipos de LaLiga. Porque se debe mantener el nivel competitivo en esos encuentros. Y la batalla ante el Athletic debe volver a saldarse con triunfo.