Me pregunto si en el entorno del Valencia recordamos la razón por la que Peter Lim compró el club. Lo digo en paralelo a una serie de reflexiones sobre su futuro en la entidad de Mestalla por un lado, y las decisiones que debe tomar respecto a muchos temas en el corto y medio plazo. Sigo pensando que si vendiera hoy mejor que mañana, lo mismo que digo que ofertas claras y transparentes no hay. Y que él vaya a aceptar, menos. Y aunque luego volveremos por ese sendero, no podemos olvidar tampoco que en sus manos está el futuro de la entidad en toda su extensión. Lo que pase de ahora y hasta el 30 de junio de 2023, en todos los frentes, marcará las próximas décadas en el Valencia.

Reordenemos ideas. Ahora recordamos la razón por la que Lim compró el Valencia (casi el 80% en el primero momento, ahora más del 83%). No vende, algo sobre lo que podemos seguir discutiendo, pero que sólo pasará si alguien compra de verdad (que no se ha dado), si él quiere negociar (que hasta ahora es que no), si deja de pagar a proveedores o empleados (que sigue sin suceder) o si la justicia encuentra motivos para quitarle la administración de la mercantil, que es algo que, al menos de momento, tampoco ha pasado.

Lim compró porque le pusieron el Valencia delante por apenas 90 millones de euros, y él quería hacerse con un club en España. Recordemos que antes negoció con el Atlético de Madrid. La entidad estaba al borde del colapso financiero porque Bankia no dejó ir a concurso de acreedores, después de un «gran trabajo» de Manolo Llorente para el banco, y Salvo se encontró con que o venía alguien a pagar toda la fiesta que se arrastraba, o estábamos liquidados. Que luego nadie tuviera coraje de imponer a Lim ciertas cosas, como terminar el Nuevo Mestalla por contrato, es un tema completamente distinto. 

Entiendo que algunos estarán viendo aquí una defensa del máximo accionista, y con todo el cariño les digo que Santa Lucía les conserve el oído, porque con la vista ya no hay nada que hacer. Lim debe vender, ha terminado siendo desastroso para el Valencia, pero nadie debe olvidar la razón por la que vino, cómo estábamos, qué hubiera pasado si no llega a aparecer, y sobre todo, no olvidar cuáles eran las otras opciones, con varios fondos buitres de dudosa procedencia.

Ahora Lim debe destinar el dinero de CVC a terminar ese maldito campo, que antes de estrenarlo nos está haciendo sufrir como nadie. Y con eso listo, invertir de verdad en el Valencia para armar un proyecto ganador, ese en el que se quedarían Carlos Soler o José Luis Gayà. Además, Anil Murthy debe dejar de ser presidente, se tiene que ordenar la deuda de una manera clara, se debe nombrar un CEO que sepa de qué va esto, se ha de parar con el silencio en redes sociales, que es una vergüenza absurda, acercar y de alguna manera devolver el club a su gente... Todo eso se debe hacer, y/o vender, que no está reñida una cosa con la otra. Pero todo eso, incluso con las peores acciones de Meriton, no pueden hacer olvidar el origen de todo. Y aquí blanqueadores parece que los hay de todos los colores, pero NO podréis cambiar la historia, porque las cosas son como son, y fueron como fueron. Ah, mi cabeza sólo piensa en ver a mi equipo ganar al Barcelona, porque de verdad, todo esto resulta cansino e irritante.