El Valencia sólo se ‘salva’ con mucho dinero. Pegarle vueltas a esto está muy bien como pasatiempo, pero es desviarnos de la realidad. Todo lo que se haga a nivel social, o incluso judicial como Libertad VCF, es perfecto, porque los derechos de los accionistas no pueden ser vulnerados. Vamos, que hoy no se puede hacer lo que también se hacía en los tiempos de Llorente, que esto no es nuevo. Vergonzoso lo de antes y vergonzoso lo de ahora. Porque se mezcla el miedo con el autoritarismo, y lo que sale de ahí es una bomba de racimo que nos salpica siempre a todos.

Escuché atentamente la rueda de prensa de Libertad VCF. Y como cualquier valencianista, extraje mis propias conclusiones. Algunas de ellas muy firmes desde hace tiempo. El proceso de venta del Valencia fue una vergüenza absoluta por parte de todos sus actores. Y muchos de ellos, que amedrentaban al que no pensaba igual que ellos o no tenía sus mismos intereses (siempre la misma basura), se ponen de lado cuando el toro embiste con violencia a uno de los suyos. A Lim lo trajeron entre todos y ahora es un problema sólo de algunos. Y la maldita verdad es que encima, para más escarnio de todos, es el único tipo que ha puesto dinero ‘de verdad’. Nadie ha soltado jamás 15.000 millones de pesetas, que fue lo que pagó este señor a Bankia por las acciones de la Fundación, y de paso le limpió el trasero a media ciudad, que lo tenían hasta arriba. 

¿Que es un desastre de gestión? ¿Que ha venido a hacer negocio? ¿Que no ha cumplido muchos de los hitos que se nos aseguró que iban a darse si la suya era la oferta elegida? Por supuesto, por eso estamos como estamos. ¿Que se debe denunciar lo que se considere irregular? Por supuesto que sí, y luego será un juez el que decida si tenemos razón nosotros o la tiene él. ¿Que hay que movilizarse en la calle? Por supuesto, y si encima tuviésemos todos el cuajo de poder aglutinar el 5% de acciones en Libertad VCF, o en quien sea, a lo mejor el pelo nos luciría mejor a todos. Pero no hemos sido capaces ni de eso estando enfadados como en la vida. Aunque tampoco comparto esa frase de «quien no haga nada será cómplice», porque eso es cruzar unos límites que no se debería. 

Todo esto se debe hacer, claro que sí, y mucho se ha tardado. Pero si queremos que Lim se vaya, lo primero es poner dinero encima de la mesa. Pero dinero de verdad, no películas de llevar la gestión y ya te lo voy pagando cuando se pueda. El Valencia se salva con dinero, con mucho dinero, y todo lo que sea salirse de esa hoja de ruta, para de verdad terminar con todos los problemas que tenemos, es hacernos trampas al solitario. Y no vamos a discutir que ese señor debe irse, que tenemos un presidente que es una vergüenza, que la gestión es una especie de broma, que no se puede tapar la boca a la gente en las redes sociales, que no se puede faltar al respeto a todo el mundo casi de forma permanente con una prepotencia innecesaria. 

Pero si quieres terminar con eso, hay que buscar quien le ponga el dinero que él quiere, que asuma todos los compromisos que tiene el club, que son una barbaridad empezando por la deuda y terminando por el Nuevo Mestalla, y que gestione como Dios manda. Y lo peor de todo es que ahí volveremos a empezar, porque quien haga eso querrá mandar, lógicamente, y pondrá a su gente, y quitará a quien estime, y tomará las decisiones que entienda, porque será su empresa, la que habrá pagado con su dinero. Eso que todos los valencianos y valencianistas no hemos tenido el coraje de hacer. Y si alguno se enfada por esto, que se vaya a la playa a pensar, porque el problema es que la realidad es esta, y no otra.