La llegada de José Bordalás parecía dibujar un 4-4-2 claro. Un sistema fijo, sin fisuras y que debía ser, para lo bueno y para lo malo, la hoja de ruta para acabar con esos dos años por el desierto desde la salida de Marcelino García Toral.

Sin embargo, la ausencia de posiciones ‘dobladas’ en el Valencia CF, algunas bajas y la falta de resultados obligó al técnico a cambiar al 4-1-4-1 contra el Villarreal. El triunfo dio la razón al entrenador y también dejó claro que conoce la plantilla a la perfección.

Por eso, aunque me gustaría ver a Hugo Duro y Guedes arriba contra la Real, cualquier elección está respaldada por los muchos aciertos que está teniendo desde que se sentó en el banquillo. Tanto en los cambios durante los partidos (prueba de ellos los puntos en minutos finales), como la elección de Hugo de ‘6’, entre otras cosas.

Y es curioso como la ausencia de Hugo Guillamón, en pretemporada un jugador aún sin un puesto asegurado, es hoy un problema. Es el ejemplo de su crecimiento.