Lo dijo David Albelda en una de sus visitas a Madrid. «En el Bernabéu siempre pasa algo». Cuánta razón tenía el capitán. Jugar en el estadio del Real Madrid está considerado por el resto de equipos de LaLiga como un ‘deporte de riesgo’. Y no te quiero ni contar si encima hay una campaña de por medio contra los árbitros. Para echarse a temblar. ¡O no! Ha pasado tantas veces que el mangazo ya se asume con resignación porque forma parte del circo.

Pero, es la historia de siempre. El Madrid pincha en dos partidos (Cádiz y Getafe), la caverna se pone nerviosa y dispara contra el estamento arbitral al servicio de Florentino. «Penalti de libro de Damián a Marcelo», decían. Desde ese mismo día la maquinaria no ha dejado de presionar a un Hernández Hernández que ya nos la lió el año pasado con el penalti de Gayà a Griezmann con ‘show’ de VAR y roja que acabó en amarilla. Hoy toca emboscada. ¿Y quién la pagará? Pues el Valencia, claro. Voy encargando la ración de chorizada.