Puede haber gente que se cabree conmigo (que se ponga a la cola), pero el gran problema que tiene el Valencia, al margen de sus dirigentes, somos nosotros mismos, una parte del entorno al menos. Si lo dijera alguien de fuera me tiraría al cuello como si fuera animal salvaje que llevara una semana sin comer, pero si hablo de nosotros, entre los que me incluyo, puedo ser aún más extremo, porque mi conocimiento, el de todos, es mucho más profundo que el de cualquier indocumentado que se atreve a decir nada de la afición de este club.

Me gustaría aclararles a todos esos madridistas, y prensa afín al Madrid, que la repulsa y el rechazo que se siente aquí por ese equipo no tiene nada que ver ni con perder la final de la Champions de 2000, en la que simplemente nos barrieron y punto, ni tampoco con llevarse a Mijatovic por la espalda, que eso forma parte del juego. Ser menospreciados de forma constante por sus medios de comunicación, tratarnos como provincianos que no saben ni atarse los zapatos o ser perjudicados gravemente tantas y tantas veces contra ellos, igual tiene mucho más que ver. Pero no le puedes pedir a quien te ve como alguien inferior que trate como un igual, no les entra en la cabeza.

Esto debería estar muy claro… pero nada más lejos de la realidad. El partido del sábado contra el Madrid está condicionado por el penalti que se inventan a favor de los blancos, sin revisión del VAR, y porque en ese momento, Casemiro ya tendría que estar en la calle. ¿Qué nos habrían ganado igual? Es posible, pero el partido que se hubiera jugado habría sido otro, y no dejaron que fuera así. Y el Valencia, quitando tanto buenismo que hay ahora, está perfecto dando un palo con su famoso tuit. Pero cuando parte del entorno se indignaba más con ese mensaje que con la actuación del árbitro, es que el problema es otro, por más que alguno se moleste. 

Ahí se empezaron a mezclar cosas. «Es que desde que está Meriton no nos respetan y nadie dice nada». El mejor Valencia de la historia, de 2001 a 2004, fue 3 veces al Bernabéu, no ganó ninguna y nos robaron las tres. En la 2001/2002, anulando un gol a Ilie de vergüenza. En 2003 expulsando a Aimar… ¡por violento!, y en 2004 por aquel penalti de la vergüenza de Marchena a Raúl. Jaume Ortí, mi querido tío Jaume, dijo aquello de «tendremos que luchar por ser segundos», y todo el mundo entendió el mensaje. En aquel entonces, Peter Lim no sabía ni dónde estaba València, y ya pasaban las mismas cosas, no fabriquemos una realidad paralela. 

Después, hacer un cóctel con el robo que te pegan y el nivel de la plantilla, aunque tentador, es peligroso e injusto. Para atizar a Meriton no hace falta perder 4-1 contra el Madrid, que hay muchos otros argumentos. El sábado por la noche, y en los días siguientes, ha habido mucha parte por el todo, y eso no tiene sentido. Y no, no competimos en la segunda parte, aunque me hubiera gustado ver el partido con 0-0 al descanso. 

Y para rematar tenemos el asunto de Daniel Wass. Un tipo que yo tendría siempre en mi plantilla, pero como jugador 13-14, no como un titular de 90 minutos 50 partidos al año. Eso no era bueno ni con el equipo metiéndose en Champions. ¿No quiere renovar y el Atlético de Madrid da 2-3 millones de euros por un chico de casi 33 años, que no quiere renovar y acaba contrato en menos de seis meses? No hay nada que negociar, sólo ser rápido para cerrar el relevo. Meriton debe fichar dos tipos en el centro del campo y un defensa central, si eso de Europa queremos que sea de verdad. Pero una cosa no quita la otra, que como decía alguien esta semana, «el 7 en todo va a pasar a ser el 9 en todo en cuestión de horas». Y el problema es que no le ha faltado razón al bueno de Elías.