Paso a paso, mal que me pese, el mercado está reviviendo antiguos - o no tanto - males en el Valencia CF de la etapa Meriton. ¿La diferencia? Esta temporada sí están llegando los resultados y hay argumentos para echar más carne en el asador. Desde el primer momento Bordalás lleva semanas reclamando varias piezas prioritarias para elevar el nivel de la plantilla en la oportunidad que ofrece la ventana de invierno. El técnico ve cómo el resto de rivales se refuerzan, mientras el Valencia alcanza la mitad del mes sin ninguna incorporación a la vista. Como en verano, Bordalás ha ido guiando el camino del club a la hora de aportar ideas en forma de nombres. Ninguna de ellas se acopla a los parámetros económicos del club, por lo tanto, no hay llegadas todavía. Las bajas y el calendario de un enero, que ya se sabía que iba a ser exigente, sobre todo, para plantillas cortas, elevan el nivel de necesidad y el de tensión en el míster al ver que sus peticiones no son atendidas. Bordalás es el eslabón para evitar tocar fondo otra vez, pero parece que se va a tropezar con la misma piedra. Espero y quiero equivocarme.