El poder de autodestrucción de Meriton no conoce límites. La cabra tira al monte y Meriton se ha empeñado en poner en peligro a lo único bueno que le ha pasado al Valencia en los dos últimos dos años y medio. A José Bordalás.

Es normal que el entrenador se enfade y tire fuego por la boca. Qué lejos queda el consenso y las buenas intenciones de verano. La propiedad se ha quitado la careta y va por el mercado de invierno a salto de mata y sin dinero. Ahora digo que ficho a dos mediocentros. Ahora a uno solo. Ahora vendo a Wass. Ahora ya no. Hago como que escucho a mi entrenador, pero no hago un esfuerzo por los fichajes que me pide. ¿Y la reunión con Peter Lim? ¿Tanto le cuesta al dueño sacar cinco minutos para hablar con el entrenador?

¿Tanto cuesta darle un poco de cariño y contentarle con sus peticiones? Que no está pidiendo a Haaland. ¡Que no quiere a nadie «top»! El propio lo Bordalás dijo humildemente. Y ojo que lo peor está por llegar. O eso parece. Porque el Valencia solo tiene que perder en el ‘caso Wass’. Si el danés al final se queda lo hará a disgusto. Si se marcha al Atlético, será difícil o mejor dicho imposible que venga un recambio mejor. Vender a Wass es decir adiós a Europa. Desgastar y sacar de quicio a Bordalás, también.