El Valencia CF y Mestalla siempre tienen que ser un pack indivisible. Nunca el equipo puede aspirar a glorias deportivas sin el latido de un estadio que ayer, pese a una entrada algo floja, estuvo listo y dispuesto para encarar todos los frentes con energía y determinación. Es cierto que un miércoles a las 21:30 y con temperaturas cercanas al 0° no es el mejor plan para un 19 de enero, sin embargo el rival también invitaba a acercarse a Mestalla, pero con la manta bajo el brazo. Pese a ello los 26.000 que asistieron cumplieron con nota tras superar momentos de zozobra y frialdad.

A la afición del Valencia no se le escapó nada. Su «Lim, Go Home» volvió a ser atronador en el clásico minuto 19:19, una nueva protesta cumplida contra la propiedad. Cada partido en casa es una oportunidad para al afición de seguir demostrando su rechazo a Meriton.

Pero tal y como se calentaba el partido el césped, lo hacía el valencianismo desde su butaca. La tangana previa al descanso, el gol de Guedes y la jugada de Hugo Duro con Rekik terminaron por despertar a Mestalla. Desde ese momento los pocos pero enchufados aficionados que estuvieron en el campo animaron a muerte al equipo tal y como siempre reclama Bordalás. Con el tradicional «Lolololololo... Valencia Club de Fútbol» intentaron dar fuerza a un equipo que encerraba al Sevilla en su área, pero al que solo le faltaba acierto para ponerse por delante en el marcador. No lo consiguió, pero el equipo se marchó con el aplauso del respetable tras vaciarse en el campo.