Con el fichaje de Ilaix Moriba cobró ayer todo el sentido que Bordalás usase como ejemplo de futbolista «joven pero con experiencia» a otro canterano de La Masía como Gavi. Fue a principios de enero, cuando se mascaba la tragedia y al consenso le faltaban unos días para saltar por los aires.

Los fichajes primero de Cömert y ahora el de Ilaix, sin embargo, confirman que ha habido un cambio de rumbo. Nada por lo que tirar cohetes, pero es un hecho que Meriton algo ha reculado y así hay que reconocerlo. Ahora está por ver hasta qué punto el entrenador, que públicamente ha apretado, es capaz de sacarle partido a un centrocampista de 19 años con un indiscutible talento. Un chaval que la temporada pasada empezó a romperla en LaLiga pero que entre pitos y flautas ha visto cortada su proyección y que viene con todo de cara a València, donde coincidirá con su hermano. Hasta ahí, y a la espera de más movimientos, el botín no es malo, todavía menos pensando en lo que en el peor de los casos podría haber sido.

Que la luz verde al traspaso de Wass al Atlético llegase con un sustituto cerrado es también otro compromiso cumplido, aunque no hay argumento económico que justifique deportivamente la salida del jugador con más minutos en una demarcación cogida con pinzas. Tampoco que conociendo las necesidades desde el mercado de verano los fichajes estén llegando sobre la bocina del de invierno y después de unas semanas con la sensación de haberle estado tirando al plato.

Dudas

También el Levante, además con más motivo, debería haberse plantado en enero con los deberes hechos y no estar ahora sin dirección deportiva, sin Mendilibar, sin esperanzas de salvación y sin estar convencido de la conveniencia de una operación por 150.000 euros más la ficha por un central que ayer alimentó las dudas en la eliminación de Costa de Marfil.

Simon Deli es la apuesta de Mora, el que fue scout de la zona de Bélgica, y en teoría ya no hay nada que impida su llegada. Si aparece está claro que no será el reclamo al que aspiraba un Quico al que le dura el cabreo por el no de Vallejo.