Se agradece que el club salga en defensa de Bordalás a través de las redes sociales por los insultos que recibió en San Mamés y la encerrona de los medios vascos en la rueda de prensa.

Primero fue «Don José Bordalás». Luego «Padreando». Los guiños están bien, pero no son suficientes. Lo que merece el entrenador de verdad es sentirse reforzado públicamente y convencido de puertas para adentro de que la propiedad va a hacer todo lo posible para que cambien las «cosas».

Bordalás necesita que Peter Lim, que Anil Murthy, o quien sea, se comprometan a crear un proyecto austero, pero serio. Pensar en un Valencia sin Bordalás invita al drama. Aunque no sea nada definitivo, me gusta que el cuerpo técnico haya empezado a preparar la pretemporada. Y me gusta que el equipo, juegue mejor o peor, tenga una identidad propia. Solo hay un camino: Bordalás. Y cuanto antes mejor. Vender y fichar bien no es fácil. Y lo más preocupante, no se le da nada bien a Meriton. No hay tiempo que perder.