El mensaje del ‘Lim out’ tiene mucho más calado que unas simples palabras en las que se pide un cambio de propietario. La realidad es que la afición está cansada. El valencianismo no aguanta mucho más una situación que es crítica y que más allá de optimistas o pesimistas pinta a tener un verano feo. Primero con el final de una temporada que, salvo esa final de Copa, vuelve a significar alejarse de los equipos de la zona alta, después porque el verano llevará a salida de jugadores importantes y por último, porque Meriton llegó con promesas y de momento no ha cumplido con ninguna. Tampoco la del Nuevo Mestalla, que ahí sigue, sin arrancar las obras. Y eso que el estadio tenía que estar acabado para el año del Centenario. Y el principal problema es que la gente, no todos pero sí la mayoría, está perdiendo la ilusión. No el amor por su Valencia, pero sí esas ganas del día a día. Y eso lo ha provocado la gestión de Meriton Holdings.