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Nahuel Miranda

Abramovich marca el camino a Lim

La salida de Anil Murthy del Valencia CF debe ser el primer paso hacia la salida de Meriton de Mestalla

Imagen de archivo de Peter Lim F . CALABUIG

Vaya tres meses ha pasado el Chelsea. Desde que el pasado 10 de marzo sancionaran oficialmente a Roman Abramovich como sanción a Rusia por la guerra en Ucrania, la rutina del activo más preciado del magnate voló por los aires. Con las cuentas del club congeladas, se llegó a pensar que el Chelsea tendría que viajar por Europa en autocar. El entrenador, Thomas Tuchel, se ofreció a conducirlo él mismo, si hacía falta. Al final, se desbloqueó el proceso de venta con la condición de que todo el dinero obtenido por la salida de Abramovich del club fuera donado a la caridad, una decisión en la que han participado la UEFA, la Federación Inglesa, la Premier League y el gobierno de Reino Unido, entre otros. Este lunes, el club anunciaba mediante un comunicado oficial que se había logrado vender el club al multimillonario estadounidense Todd Boehly tras lograr el consenso de todas las partes. Lo que Amadeo Salvo vendió como «la venta más grande de la historia del fútbol» se ha quedado muy corto: el Chelsea ha costado más de 4.600 millones de euros.

Si queremos comparar ambos procesos de venta, no hay color. Frente a las seis ofertas vinculantes presentadas en Valencia, el Chelsea ha sometido a due dilligence 32 de las más de 250 peticiones. Se elige a Boehly por su experiencia en el mundo del deporte como accionista de Los Ángeles Lakers, Sparks y Dodgers (basket masculino, femenino y baseball), se le ha obligado a «mantener el proyecto de inversión para reformar la academia del club, la partida para el equipo femenino y la reconstrucción de Stamford Bridge», además de asegurar la financiación del club para seguir siendo puntero en el mercado de fichajes, todo según el comunicado oficial. Todo este ejemplo le llega tarde al valencianismo, pero no al máximo accionista.

Abramovich compró el Chelsea en 2003 por 140 millones de libras de la época y lo ha vendido por casi 30 veces más, aunque no se lleve el dinero. Y lo ha hecho poniéndose siempre en manos de profesionales del más alto nivel. Lo mismo hacen todos los magnates presentes en la Premier League e incluso el extravagante jeque del recién ascendido Almería. Todo lo demás es tirar el dinero. Si Lim algún día quiere recuperar su inversión debe dotar a este Valencia convaleciente de los recursos humanos y financieros necesarios para sacarlo del atolladero. Cualquier otro camino debe empujar al valencianismo a volver a quedarse fuera de Mestalla. A ejercer esa presión sobre Meriton que, por primera vez, deja sus frutos. Echar a Murthy era el primer objetivo, pero no el principal. Peter Lim debe consolidar su rectificación mediante los mejores ejecutivos posibles. O cambia la gestión o se convertirá en un peligro para la sociedad valenciana. Singapur no ha invadido Ucrania, pero el Chelsea también es un buen ejemplo de cómo la sociedad civil puede expropiar un club de fútbol.

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