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Toni Hernández

El pase del Valencia es algo sagrado

Tener ese trozo de pvc con tu nombre significa mucho, cada uno sabe cuánto

Mestalla Francisco Calabuig

Para algunos, el pase del Valencia es mucho más que esa tarjeta que te permite entrar a Mestalla en cada partido. Es la mayor muestra de pertenencia que se puede tocar con los dedos, que es tangible, y se muestra con orgullo, ese que se tiene al ser de este equipo. Un amigo me enseñaba hace unos días una foto en la que se veían todas las tarjetas de abono que ha guardado desde el año 2000, cuando se pasó a ese formato, y la cara de Carmelo, que así se llama, la teníais que ver.

La de cualquiera de nosotros ante esa muestra de fidelidad inquebrantable por encima de cualquier otra cosa. Miraba los pases y pensaba la cantidad de presidentes, entrenadores y jugadores que han pasado por aquí en ese tiempo, y sinceramente, daba igual. El elemento común denominador era el escudo del Valencia, nada más.

No entiendo, y me pasa desde niño, a aquellos que dicen eso de «rompo el pase», que luego casi nunca lo rompen, o «el año que viene no me lo saco, me da igual», que casi nunca da igual. Supongo que son formas de entender este club, que tiene muchas y todas han de ser respetadas porque son respetables, pero si hay algo que me gusta en la campaña de abonos del Valencia de este año es que se pueden hacer altas nuevas después de mucho tiempo, y no veo el momento de que mi hija tenga su carnet.

Porque cuando hablamos de esto, al menos yo, no pienso en Peter Lim, como no lo he hecho en Ramos Costa, el doctor Tormo, don Arturo Tuzón, Paco Roig, Pedro Cortés, Jaume Ortí, Juan Soler, Manolo Llorente y todos los que ha ido poniendo Meriton, que son los presidentes con los que uno ha convivido ya como valencianista. El escudo, el murciélago, eso es lo que me hace sentir y me llama.

Lo demás está ahí, no se puede obviar, pero va y viene, como cualquier cosa en la vida, pero no debe ser lo que marque nuestras acciones. Repito, al menos así es como yo lo veo, porque creo que no había cosa que más ilusión me hiciera cada verano que ver qué número de socio tenía para comprobar cuántos había avanzado.

Este año es tan especial como cualquier otro, porque cuando juega el Valencia, siempre es especial. Pero se tiene una efeméride, que es el Centenario de Mestalla, y eso ya es un acicate más para ir a todos los partidos que juegue el equipo, más allá de la fidelidad, el descuento del pase, el asiento libre o que podamos volver a jugar una final.

Porque el valencianista no piensa tantas cosas cuando saca el pase, lo tengo claro, aunque luego hablemos de esto sin parar. Incluso me atrevo a decir que no se duerme tranquilo hasta que no has vuelto a renovar el pase, por aquello de pensar que te lo puedan quitar.

La campaña que ha diseñado el Valencia me gusta mucho, perdón por decir que algo está bien, llamadme meritoner, pero me parece fabulosa. Soy hijo del sector 8, cuando no era ni cubierto, y ver que esa es la zona del campo elegida para el vídeo me ha emocionado, porque la historia que se cuenta es la de todos nosotros.

Abuelos, padres, tíos, amigos… Recuerdo el esfuerzo que hacía mi padre cada verano para sacar los pases de todos, porque era algo que se tenía que hacer sí o sí, no era discutible. Y ahora tampoco puede ni debe serlo. Tener ese trozo de pvc con tu nombre significa muchas cosas, cada uno sabe cuántas, y cuando está en tu mano, o lo guardas en el sitio que lleva siendo su refugio toda la vida, la sensación no se puede explicar. Eso es ser del Valencia, por encima de todo.

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