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Juanma Romero

Manda el fútbol

Esta noche no es momento de recordar que es el primer choque en la categoría de plata tras muchos años en la élite

Iborra, en su presentación German Caballero

Por fin ha llegado el día. Aunque seguro que a muchos les pilla en la playa, en el pueblo o incluso en algún hotel, estoy convencido que la gran mayoría hará hoy un paréntesis para volver al Ciutat, porque esta noche juega el Levante y eso es una prioridad para el seguidor más acérrimo.

Este 12 de agosto es un día de reencuentros. El saludo con tus compañeros de la peña, tu vecino de butaca, el ambiente previo en los aledaños del estadio, la canción de Los Secretos, la cuenta atrás señalada en el videomarcador, muchas sensaciones que van a volver de golpe y que por un momento van a tapar, o al menos dejan en un segundo plano, otras etapas de padecimiento, decepción o cabreo.

Y es que esta noche no es momento de recordar que es el primer choque en la categoría de plata tras muchos años en la élite. No es necesario amargarse con el descenso de la pasada temporada, porque ahora lo que manda es levantarse y comenzar a recorrer el camino retrocedido.

En cuanto a nombres propios yo ya no me acuerdo de Morales y Roger. Y no es que olvide lo que han aportado al club estos últimos años, pero sus caminos, cada uno con sus circunstancias, se han separado del Levante y no van a estar para ayudar. Amargarse con si se han bajado o no del barco o si las formas no fueron las mejores, siendo pragmático, ya no vale para nada, todo lo contrario, desvía el interés capital que no es otro que estar al lado del equipo.

El adiós de Bardhi engloba mucho menos valor sentimental. Su rendimiento ha estado marcado por una curva que inexorablemente iba de capa caída. En un plan trazado con lupa por parte del club, su venta iba a llegar un día u otro. El macedonio, desconocido cuando llegó a Orriols, maravilló con unos lanzamientos de falta de fábula. Su crecimiento le ayudó a ponerse en el escaparate internacional con una selección que también hizo historia. El guión marcaba sí o sí la separación. Recordaremos lo bueno.

Y es que hoy hay que ser del Levante de Cárdenas, Postigo, Róber Pier, Son y por supuesto de esos futbolistas que enarbolan la bandera y el escudo como propio, Pepelu e Iborra. Aunque el de Montcada cuente como refuerzo, es uno más de la casa y serán ellos los que deben liderar al bloque y sobre todo enseñar a los que han llegado qué es el Levante y quién es su gente, un seguidor con gen propio, acostumbrado a recibir golpes y a levantarse, y que sobre todo quiere que los futbolistas muestren compromiso.

Todo esto incluye también a Nafti. Hoy muchos hubieran preferido a Lisci en el banquillo. El italiano se pudo haber ganado la oportunidad de seguir pero al final el club optó por un cambio de rumbo. Con una pretemporada que sirve para perfilar detalles y poner a punto a los equipos, Nafti ahora también es uno de los nuestros. Hay que estar con él.

No olvido los despachos

Miñambres está inmerso, porque hay mercado por delante todavía, en el diseño de un plantel de Segunda quiere estar en Primera. Trabajando de la mano de Nafti la consonancia ha sido absoluta. Ejemplo cristalino de que las apuestas son para ir a muerte con ellas.

En cuanto a Quico Catalán, más de lo mismo. El curso pasado desgastó su imagen y gestión más que nunca aunque durante estos meses ha tratado de encauzar un proyecto en el peor momento de los últimos años. Ya habrá tiempo de volver a rendir cuentas, hoy no es el día.

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