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Toni Hernández

Gattuso ha calado al entorno del Valencia

Dos meses y ya puedo decir que Gennaro es el mejor fichaje que ha hecho el Valencia en tiempo. Ojalá la pelota entre

Gattuso, imagen de archivo Francisco Calabuig

Dos meses y ya puedo decir que Gennaro Gattuso es el mejor fichaje que ha hecho el Valencia en mucho tiempo. A todos los niveles. Y solamente pido, por el bien de todos, que la pelota le sea propicia. Más allá de su idea de fútbol, de la filosofía que busca aplicar, y de cómo se ha convertido en el padre de esta plantilla plena de juventud, lo que más me gusta del entrenador italiano es que, en un tiempo récord, ha comprendido dónde está y cómo somos. El entorno, la opinión pública −porque el Valencia es un animal de muchas cabezas−, así como los que no lo han querido ver, se han terminado ahogando en la orilla. «Veo mucha negatividad aquí. Siempre negatividad». Palabras de Gattuso. Como si fuera de Quart de Poblet, y no del sur de Italia. Y no le falta razón. Porque por aquí eso, esa negatividad, se desprende demasiadas veces, en demasiados sitios y con demasiada frecuencia. 

La rueda de prensa del entrenador después del partido contra el Getafe es una master class de conocimiento del lugar donde está. Y también, y esto lo tengo claro, la primera piedra en la inevitable consecuencia de conseguirse enemigos. Aunque no sea eso lo que pretenda Gattuso, su despampanante sinceridad, antes o después, va a chocar con ese discurso implantado por estos lares desde hace años. Ese que no admite ni media sonrisa. Ese que no consiente el derecho a estar ilusionados con el equipo porque no se puede, porque hay que estar amargados, porque nos tiene que sentar todo mal, porque hasta que no se vaya Peter Lim no debemos sonreír por el Valencia. Hemos llegado a unas cotas de absurdez que me superan. Y, cada vez que escribo sobre ello, no hago más que refrendar esa percepción. 

«Sé que este es un equipo histórico que ha ganado mucho y que ha perdido dos finales de Champions, pero ahora es otra época. Es una época de trabajar». Sabe quiénes somos. Vaya que si lo sabe. Y sabe, más aún, cómo estamos, porque lo vive en el día a día y porque es el que más información tiene al respecto. Y lo que transmite es eso, que es hora de trabajar, no de estar siempre con el discurso de que cualquier tiempo pasado fue mejor. He llegado a leer que ganar Ligas era algo habitual para nosotros, cuando nos hemos llevado 6 en 103 años. Mentir sobre lo que somos no nos va a ayudar a recuperar lo que queremos ser, por el amor de Dios. 

He de decir que no me gusta todo eso de la Gattuseta y otras modernidades por el estilo. No va conmigo. Quizá sea porque soy ya un señor mayor, un hombre más tradicional que desayunar por las mañanas. Pero lo que sí tengo claro es que Gattuso es un fichaje descomunal por todo lo que va a aportar dentro y fuera, por cómo domina la escena, por cómo conoce los códigos del fútbol y los aplica, por el respeto que tiene a una institución como es el Valencia. Que no es la más grande en la que ha estado él, por cierto, lo que confiere a su forma de ser y actuar un mayor valor. Se ganará enemigos, porque aquí nos cuesta seguir cualquier corriente y poner buena cara a las cosas.

Aquí donde muchos −o al menos unos cuantos− están convencidos de que en el enfrentamiento se vive mejor. Pero cuando eso pase, cuando los «antitodo» surjan en su más virulento esplendor, estoy seguro de que veremos a un Gattuso a la altura de las circunstancias. Y, conociéndome como me conozco, eso me hará ser aún más de su causa. A mí y a muchos miles. Aquellos que entendemos que su bien es el del Valencia y que por eso, por el bien del Valencia, hay que ir hasta el fin del mundo.

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