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Joan Carles Martí

Air Lim

Casi diez años después, no hay conexión con Singapur, ni se espera

Abrazo entre Gattuso y Lim en su reunión en Singapur VCF

Pocas semanas después que Peter Lim entrará en nuestras vidas, alguien muy influente entonces y ahora el mundo del fútbol europeo me cuchicheó que si en seis meses no se establecía un vuelo regular semanal entre Manises y Singapur habría que preocuparse por los intereses ocultos del todavía máximo accionista. Me explicaba que lo primero que hacen los multimillonarios que se compran un club de fútbol es ir a los partidos con su familia y amigos junto con las celebridades locales. Añadía que un síntoma de prosperidad entre las fortunas árabes y asiáticas es presumir de ir al estadio de tu equipo cuando juega en la competición doméstica, pero sobre todo en los partidos de Champions, con una audiencia global que los hace todavía más célebres, principalmente en sus países de origen.

Casi diez años después, no hay conexión con Singapur, ni se espera, y Lim solo ha estado dos o tres veces en Mestalla. Pero lo más alucinante del caso es que imponga a los entrenadores volar hasta allá para conocerlos personalmente, cuando en el mundo de fútbol la mejor forma de saber del trabajo y los métodos de un técnico es en el día a día, en Paterna, en nuestro caso. Por eso cuando vi la foto de Gattuso con Lim me acordé de aquella historia que me contaron entonces. 

Entiendo que el Valencia sea para Lim una empresa más, pero hace tiempo que no se sostiene aquello que nos vendieron sus comerciales, que era un entusiasta del fútbol y otras mentiras más. Porque cualquier aficionado sueña un día, y otro también, con presidir un club de fútbol, elegir a tal o cual entrenador, fichar a las mejores figuras del momento, y por supuesto, ocupar la principal butaca de Mestalla.

Incluso es posible que se pueda dirigir un club como el Valencia desde más de 11.000 km de distancia, pero para eso debes poner al frente a alguien que entienda del negocio, que tampoco es el caso. Y si eres buen empresario, venir varias veces al año, además de incorporar la dirección a valencianos y a figuras indiscutibles del valencianismo.

Por eso el paripé fotográfico del otro día intuyo que es la peor noticia para el valencianismo. Si Lim quiere seguir de mandamás, debe venir pronto, convocar a la prensa para que le pregunte todas las incógnitas que generan su gestión, y así además conoceremos también su tono de voz, y luego irse corriendo a reunirse con el alcalde y el presidente de la Generalitat para desbloquear el tema del estadio para que entren ya las máquinas.

Mientras no haga eso, hay cada día más argumentos para pensar que Lim es el peor accionista posible para un equipo como el Valencia, y que ya está bien de jugar con la paciencia de unos cuantos miles de valencianistas.

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