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Juanma Romero

Fonteta más que nunca

La ‘Caldera Taronja’ tiene que mostrar su poderío y capacidad de intimidación al rival

Una imagen del reciente Valencia Basket - Real Madrid de Euroliga Francisco Calabuig

No son momentos plácidos en La Fonteta. Si parecía que lo peor había pasado tras los viajes a Bolonia y Tenerife, la visita del Real Madrid el pasado martes no ayudó a aliviar a un grupo que necesita retroalimentarse de victorias para exportar su mejor versión. Los desplazamientos de la semana pasada llegaban después de que el Valencia Basket hubiera ofrecido una imagen solvente, una proyección de equipo sobrio y con convicción, una fotografía de un bloque que parecía haber encontrado el camino de lo correcto. El batacazo fue mayúsculo. El partido en Italia fue para olvidar mientras que el nuevo reencuentro con Vidorreta supuso un nuevo mazazo al estado anímico de la plantilla y cuerpo técnico, así como a la fe de cierta parte de la afición.

El retorno a La Fonteta de esta semana estaba pidiendo a gritos ser un recuperador de sensaciones bajo el abrigo de la familia taronja. El Real Madrid amenazaba con no ser la tabla de salvación más idónea y desgraciadamente así fue. Una mala puesta en escena supuso un escollo que ya no se pudo superar. Llegados a este punto siempre he tenido claro que ahondar en lo negativo no vale para nada. Toca mirar hacia delante, ser firme y sobre todo resolutivo. Aquí entra en juego Álex Mumbrú. Sin entrar en detalles de si ha cometido más o menos errores, no quiero caer en ese juego que a tantos encanta de ser entrenador. La tarea del técnico no está siendo sencilla ni desde dentro ni tampoco de lo que llega desde fuera. Por un lado se ha encontrado en un club nuevo, con un bloque renovado respecto al año anterior y una exigencia superior a la que hasta ahora había tenido. Aunque muchos puedan pensar que es lo que conlleva ser un profesional de este negocio, no podemos olvidar que al final detrás de ese cargo hay una persona y es precisamente donde quiero incidir. Todos somos libres de expresar nuestra opinión y quien paga su abono o entrada mucho más pero con Mumbrú no se está siendo justo.

El técnico del Valencia Basket no es culpable de que una mayoría hubiera preferido a Pedro Martínez. Los silbidos que vivió en el partido de presentación ante el Obradoiro dolieron e hicieron daño porque sobre todo, y es triste, muchos estaban buscando la excusa perfecta para descargar su frustración personal hacia un entrenador sobre el que el club ha manifestado una confianza plena con un contrato extraordinariamente largo y que no es casual. Discutir cambios o planteamientos entra en el juego pero mirando más allá, Mumbrú no es culpable del todo de que Prepelic o Radebough estén muy por debajo de lo esperado o de que las lesiones truncaran el prometedor arranque de temporada de Rivero, o incluso los problemas físicos que ya han padecido Van Rossom, Dubljevic o Jones. Cargar a Mumbrú de la poca utilización de Pradilla en la pista es un hecho que no beneficia a nadie, principalmente al implicado, que se ve obligado a demostrar más de lo que debería cada vez que irrumpe en un partido, cuando Jaime, al que considero una pieza muy valiosa, se ganará su rol en el equipo gracias al talento que lleva innato.

Todo esto lleva además a que La Fonteta debe arropar más que nunca al equipo esta noche frente al Zalgiris y el domingo contra Unicaja. La ‘Caldera Taronja’ tiene que mostrar su poderío y capacidad de intimidación al rival, aparcar durante dos horas los debates y animar como nunca a los suyos. A la crudeza esperada en la Euroliga se une la dificultad creciente en la Liga Endesa, en la que el billete para la Copa de Badalona tiene una inflación extraordinaria. No perdamos nunca de vista que a todos nos une lo mismo.

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