Superdeporte

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Vicent Chilet

"Del amor florecen los sueños"

¿Qué motiva a Lim a seguir en Mestalla? La ambición deportiva no

Un joven aficionado en la grada de Mestalla JM LOPEZ

Acertar con las despedidas, saber elegir el momento de decir adiós, es un arte al alcance de pocos. Esta semana Luciano Spalletti se despedía de Nápoles en el momento perfecto, antes de notar la primera pájara subiendo Hautacam asediado por gigantes daneses, antes de intentar alargar el recuerdo, ya prisionero, de un Scudetto perfecto. «A veces hay quien se separa por demasiado amor. ¿Nunca les pasó? Con mi edad, y ante una ciudad como esta, hay que preguntarse si estamos a la altura de darle lo que se merece. Nápoles no se merece cosas normales». Hay quien se separa por sobredosis de amor y hay quien perpetúa una estancia por exceso de arrogancia ¿Qué motiva a Peter Lim a seguir agarrado a Mestalla? La ambición deportiva, desde luego que no.

Y sin embargo, a punto de acabar esta temporada terrible, completamente exhaustos y agotado el repertorio de sortilegios ridículos para espantar el descenso, en la memoria de la 22-23 quedará la demostración de un gran ejercicio de defensa hacia el Valencia CF. Mestalla tampoco se merece cosas normales. Y el amor desaforado demostrado hacia la institución quizá no se detecte muy nítido en el embarrado presente, pero perdurará en las conclusiones que saquen los historiadores de la corriente JR March. Hagamos recuento: 1) en el peor de los escenarios posibles, enmig del temporal, Mestalla no ha bajado de los 40.000 espectadores. 2) Chavales que no llegan a los 20 años y que se han tragado toda la decadencia moderna del club, han encabezado las manifestaciones contra el máximo accionista. 3) Entre tanta miseria hemos asistido a una de las más bonitas historias del fútbol europeo de esta temporada. Una leyenda de tiempos dorados dorados rescata a su histórico equipo, desmantelado por un dueño sin escrúpulos. Y lo redimió recurriendo a tres canteranos, que se repartieron en distintos partidos goles liberadores porque este es un guión para uno de esos documentales humanos y épicos, hoy tan en moda.

«Del amor florecen los sueños», interpretaba esta semana el colectivo ‘It must be love 86’, siempre certeros en la lectura del momento de vida del Valencia. En su ilustración de una ciudad arrasada y de un estadio abandonado, florecía la abundancia del futuro. Que las ojeras y el hartazgo de la década ominosa sometidos por una mercantil con sede en Hong Kong, rematados con la humillación moralista del antirracismo de prêt-à-porter y rodillo mediático del caso Vinicius, no nos oculte la gran revelación escondida en esta temporada de infamia. Si algo ha demostrado este curso futbolístico es que la capacidad de regeneración del pueblo de Mestalla es infinita. Hay quien se separa por demasiado amor y hay quien resiste en mitad de un infierno manifestando un puro, combativo, irreductible amor.

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