Opinión

La coherencia de Ouviña ante la incoherente Euroliga

Por encima de Mundiales o Europeos, unas Olimpiadas es el sumun para cualquier atleta y decidir de manera voluntaria no acudir a ellos es algo que la enaltece

Cristina Ouviña, en una acción del partido

Cristina Ouviña, en una acción del partido / EFE

Tener sensatez y compromiso en el deporte debería ser una condición fija para cualquier profesional, pero ya sabemos, que muchas veces no se da. La decisión de Cris Ouviña de renunciar a estar en los Juegos Olímpicos de París hay que ponerla en valor por muchos motivos. A sus 33 años, esta cita deportiva, iba a ser posiblemente su última comparecencia, con lo que ello significa.

Por encima de Mundiales o Europeos, unas Olimpiadas es el sumun para cualquier atleta y decidir de manera voluntaria no acudir a ellos es algo que la enaltece. Después de una temporada brillante a nivel de club, con los tres títulos nacionales conseguidos por el Valencia Basket, estar en París podría haber culminado un año mágico, más allá del resultado que se hubiera podido conseguir. La experiencia de representar a todo un país en el torneo más grande, vivir una experiencia reservada cada cuatro años y hacerlo además dentro un equipo único es lo más gratificante que un deportista puede llevarse a la boca. Cris Ouviña, con todo, ha renunciado a esto. Imagino que no ha sido fácil, pero al final su cabeza se ha impuesto al corazón. Con la experiencia que atesora, la base aragonesa sabe que el próximo curso va a ser nuevamente muy duro y con un punto de exigencia más alto.

El Valencia Basket se ha convertido en el dominador del baloncesto femenino español, y aunque no siempre se diga, ya se asume que es el rival a batir, y que todo lo que antes era conseguir un trofeo inédito, ahora ya ha pasado a ser una revalidación de una copa o una liga. Volviendo al inicio, Ouviña nos ha ejemplificado esa madurez y ese compromiso, y que, por encima de los sueños, quiere estar en el mejor punto de forma con el Valencia Basket, club que le ha dado tanto como ha recibido de ella. Su postura además es un buen reflejo para todas esas niñas y jóvenes que se siguen forjando en l´Alqueria. Cris, nos ha enseñado, que en el baloncesto profesional a veces es buena la reflexión y saber dónde estamos sin olvidar ese sentir de responsabilidad, sabedora de que su club la necesitará en su mejor versión y que poder seguir escribiendo bonitas páginas en la corta pero intensa historia de la sección. Por muchas más Ouviña, siempre en mi equipo.

Y de esta connotación positiva a otra que me sigue rechinando cada año y que no es otra que la Euroliga. Es totalmente inadmisible que la segunda mejor competición del mundo de baloncesto siga exportando una imagen de improvisación y de cierto oscurantismo y arbitrariedad en cuando a sus reglas de juego. El Valencia Basket se encuentra en una fase de interrogantes y que puede condicionar el proyecto de la próxima temporada.

El número de jugadores en la plantilla, y sobre todo, algunos de sus integrantes, están en condicional, con el riesgo que conlleva el poder llegar a tarde a algunos de ellos, además de aspectos como planificación de los desplazamientos, campaña de abonos o negociaciones con patrocinadores entre otros. No es serio. Esperar sin fecha definida a no sé qué, es el peaje de una competición privada y que atiende a criterios meramente subjetivos. Si realmente el deseo es acercarse a la NBA, hay más que un océano de por medio. El gran contraste. La coherencia de Ouviña ante la incoherencia de la Euroliga.

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