Opinión | La Contra

Desde el foro hay gestos y gestos

La polémica celebración de Demiral.

La polémica celebración de Demiral. / EFE

Parece que no todo el mundo tiene un trato igual en el fútbol y esto viene al caso de la decisión de UEFA de sancionar con dos partidos al jugador turco Demiral, bi-goleador contra Austria y un baluarte de los otomanos.

En efecto, hizo un gesto, con los dos brazos abiertos, y con sus manos en lo que, en España, se diría que llamaba cornudo a alguien. Pero, no en todos los sitios es así, y en Turquía tiene que ver con la historia, no solo del país sino de toda la región. Este gesto se llama el Asena, y la UEFA entendió que formaba parte de la parafernalia de un grupo extremista llamado los Lobos Grises.

Pero ese símbolo fue creado en el 2.500 antes de Cristo, es decir hace más de 4.600 años y cuenta la historia de una mujer loba que ayudó a los turcos a salir de un valle donde estaban siendo asediados. Es, por lo tanto, un hecho que forma parte de la mitología y han pinturas del siglo X que muestran esos “cuernos” como parte algo cotidiano.

Incluso la moneda turca de 5 liras ya tenía en 1927 un lobo gris y no casaba en nada con un grupo extremista. El signo de los cuernos se ve en multitud de lugares turcófonos del mundo y se da como parte de una bienvenida, así como para demostrar que forman parte de la cultura turca y que no se olvidan de ella.

La UEFA, sin embargo, con un conocimiento mínimo o casi nulo de la historia, solo recogió, como hacen quienes no estudian, lo que hoy en día es un grupúsculo extremista que utiliza ese signo. Es la forma más sencilla de sancionar sin indagar más allá de lo que sus narices ven. No ayudó nada el que el propio ministro del interior germano dijera que esos gestos no debían permitirse, solo algunas horas antes de que la sanción fuera emitida.

¿Quién iba a ir contra lo que el ministro del país que recibe la Eurocopa? Pues los turcos han apelado y han perdido en el comité de UEFA, aunque no se han rendido y están ahora ante el TAS, el Tribunal arbitral del deporte, intentando que juegue Demiral ante Países Bajos. Esto lo estoy escribiendo cuando aún no hay laudo arbitral.

Está claro que, si en 36 horas apenas has tenido que recurrir ante UEFA, recibir la confirmación de la sanción y acudir al TAS, que decidirá en dos horas apenas, poco tiempo se ha permitido para defenderse, pero así es el derecho deportivo, urgente y sin pausas. 

Pero, por otro lado, algunos gestos no han sido sancionados con tanta vehemencia y el inglés Bellingham solo tuvo una mera reprimenda, ni tan siquiera una multa, por un gesto obsceno. ¿Cuál es pues el criterio que se emplea por los juzgadores? Esto, que ocurre en la justicia ordinaria, también pasa en la deportiva y a veces no tienes donde agarrarte legalmente, porque cada juez sale por dónde más le apetece.

No fue sancionado por UEFA, tampoco, Pep Guardiola, cuando lucía una cinta amarilla para mostrar su apoyo al independentismo catalán, cuando las reglas uefescas son claras y que no se puede utilizar los eventos deportivos para manifestaciones que tengan connotaciones no deportivas…

Y, en España muchas veces se ha obviado sancionar a jugadores como Piqué, Lucas Vázquez y otros por gestos que, en el caso de este último, es justamente el que hizo Demiral, a no ser que es madridista fuera un lobo gris disfrazado que apoyara al grupo extremista turco…

Aparte del hecho de que parece que la UEFA decide qué gestos son sancionables y cuales no, lo importante aquí es también la proporcionalidad de lo hecho. Si por expulsarte te pierdes un partido, es decir que has incumplido las reglas propias del juego del fútbol, y eso es lo más importante en un deporte, sus reglas, ¿Cómo te sancionan con dos por un gesto interpretable?

Una reprimenda, como a Bellingham o una multa hubieran sido más que suficientes y proporcionadas a lo acaecido, pero parece que la política tiene más fuerza que el deporte mismo. En ese mismo sentido, en el partido entre Serbia y Suiza, para el mundial de 2018, dos suizos de origen albanés, Shaqiri y Xhaka, hicieron el famoso gesto de la doble águila, que tiene un valor directo contra Serbia y que aúpa al nacionalismo albanés. Nada se hizo entonces…

En fin, que estamos con España ya en semifinales y su adversario, Francia, no parece asustar por solo marca de penalti, de goles en contra o pasa por la tanda contra Portugal, y nos vamos a centrar en el fútbol, si nos dejan. Recomiendo, para después de la Eurocopa, un escalofriante relato de David Monteagudo, “Invasión”. Disfruten y cuídense.

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