Opinión

Giros de pensamiento en el entorno del Valencia

Manifestación valencianista contra la gestión de Peter Lim

Manifestación valencianista contra la gestión de Peter Lim / SD

En el Valencia hemos vuelto a dar un giro de pensamiento de 180 grados. Y con toda la naturalidad del mundo. Se ha pasado de poner a parir a Peter Lim por no terminar el Nuevo Mestalla, con toda la razón del mundo (aquí se sigue buscando al genio o genios que no le hicieron firmar esta obligación en el contrato de compra-venta), a ponerle igualmente a parir porque no se considera la opción de quedarse en el actual estadio. Y la verdad es que, lejos de sorprenderme, me parece algo ya casi natural, muy normal. Tengo la teoría, aquí mismo expuesta, de que hay un sector, y ya no tengo claro si grande o pequeño, que vive muy bien con Peter Lim al mando. Porque tienen un enemigo común, un factor para poder ser mártires de una causa, la que sea. Y si para ello hemos de cambiar de principios, como dijo el gran Groucho Marx, pues se cambian, que tengo otros. Es la tendencia al win win. Es decir, que, pase lo que pase, siempre salimos ganando. Y da igual si en la misma frase decimos blanco y negro a la vez. Eso es algo menor.

Me preguntaban esta semana que a quién beneficia irse al Nuevo Mestalla. Y como se me ocurrió decir que al Valencia, porque así es, el tema se me giró de una manera que resume todo lo anterior: “como parece que no te atreves a decir a quién beneficia, por lo que sea, ya te lo digo yo. Beneficia a Lim, que ve cómo se incrementa el valor de sus acciones, y beneficia a los especuladores que quieren hacer negocio. Al Valencia le beneficiaría si tuviéramos un inversor serio”.

Vamos, que Lim era todo lo que era (y lo es) por no acabar el campo y ahora también lo es pero porque no se queda en el actual estadio. Pero es que hay más, porque aquí siempre hay más. Y es que ahora, claro, nos queremos atar a la que ha sido siempre nuestra casa, por mil motivos en los que nos va la vida… peeeeeeero, si hubiera un proyecto como el de 2006, el cual todos sabemos que es absolutamente inviable, o un inversor serio, entonces ya sí nos podríamos ir. Y en ese momento, los recuerdos, la verticalidad de Mestalla, la parte de nuestras vidas y todo lo demás… pues ya entonces importarían menos, claro.

No voy a decirle a nadie lo que tiene que pensar o decir. Si me molesta que me lo hagan a mí, y pasa casi a diario, no caeré yo en la misma trampa. Pero igual habría que pensar en los 150 millones invertidos en el futuro campo, en que en eso de recalificarlo ahora (los terrenos de la avenida de Cortes Valencianas) sería “beneficiar a Lim”, que no está nada claro que en el actual campo cupiera todo lo que hace falta para que sea explotable a los mismos niveles, o que ni siquiera fuera posible a todos los niveles. En el económico, para empezar.

Pero repito mi argumento, y de ahí no me baja nadie. Con Lim hay mucha gente que está cómoda, que tiene su sitio, su trascendencia, su peso en el entorno, y a eso no se piensa renunciar de ninguna de las maneras. Y si para ello hay que pensar negro por la mañana y blanco por la tarde, y por la noche no hay ni que pensar, pues no hay problema, “palante”. Aunque así, lógicamente, el que pierde es el de siempre: el Valencia.

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