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Opinión | Contravolantes

València

Spa Francorchamps, la carrera de las sorpresas

Russell celebra ante Hamilton un triunfo del que fue desposeído luego por no cumplir el peso mínimo.

Russell celebra ante Hamilton un triunfo del que fue desposeído luego por no cumplir el peso mínimo. / AP

Decía un comentarista británico antes de comenzar la carrera en Spa que Norris debía ganar, sí o sí, si el británico quería seguir siendo candidato para disputarle a Verstappen el campeonato. Los recientes resultados de los McLaren no hacían sino presagiar un dominio del equipo de Woking. La lluvia en los días de pruebas ocultó el potencial de los coches papaya que, sabedores de que el domingo la carrera se disputaría en seco, decidieron poner menos ala, sufrir en la lluvia de la clasificación y apuntar a lo más alto el domingo.

Pero la carrera vino llena de sorpresas. La primera fue que el Ferrari de Leclerc, que salía primero por la sanción de diez plazas de Max al cambiar motor, aguantó más de lo que tal vez él mismo esperaba, a pesar de no tener un coche ganador. Eso ayudó a mantener un grupo compacto. La segunda sorpresa nos la dio Verstappen, que comenzó recuperando terreno desde la décima plaza, pero quedó atascado y nunca pareció estar cerca de pisar el podio. La tercera sorpresa vino de la mano de McLaren que ni con Piastri ni mucho menos con Norris llegó a poder liderar. La cuarta sorpresa fue ver a Hamilton correr como un poseso en su Mercedes y postularse a ganar su segunda carrera en este 2024. La siguiente de las sorpresas protagonizó la arriesgadísima apuesta de Russell de ir a una sola parada que le permitió cruzar la meta el primero.

El final de la prueba fue de infarto: otra vez veíamos cómo dos compañeros de equipo, como ocurrió en la anterior carrera entre los chicos de McLaren, se tenían que jugar la victoria. Esta vez no oímos apenas radios ni órdenes de equipo que tan solo les pidió que se dejaran espacio. Hamilton no cruzó el primero y, tras la carrera, su rostro reflejaba qué amargo resulta ser segundo.

Celebración en el podio de Spa

Celebración en el podio de Spa / AP

Pero la báscula de la FIA se reservaba la sorpresa final: el coche de Russell no dio el peso mínimo y George fue sancionado, se quedó amargamente sin victoria. Los siete kilómetros de la pista belga hacen que los coches entren, inmediatamente tras cruzar la meta, por el pitlane en sentido inverso hasta llegar al parque cerrado. Eso les ahorra a los pilotos dar una larguísima vuelta de celebración, pero les impide recoger las pelotillas de goma de los arcenes. Esas virutas, que se adhieren a las ruedas, suman un lastre extra que suele garantizar no estar por debajo del peso mínimo legal. Pero sin vuelta de honor, Russell se quedó sin virutas, sin peso mínimo y sin victoria.

Verstappen acabó cuarto, no ganó, pero vio cómo Norris perdía una gran oportunidad de recortarle espacio en el mundial. Ya en el corralito, Max en sus declaraciones destilaba que corre pensando en el campeonato. Se acabó el Verstappen triunfal y ahora le toca gestionar. Incluso en esta fase del campeonato en la que Mercedes brilla más que antes y en la que el Red Bull ya no es un toro bravo, al holandés le podría dar por considerar un cambio de equipo para ocupar el asiento que Hamilton dejará libre. Eso sí sería una sorpresa mayúscula, más que la de la victoria de Mercedes en Spa.

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