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Opinión | CONTRAVOLANTES

València

Lando Norris da a McLaren su mundial papaya

Podio del GP de Abu Dabi

Podio del GP de Abu Dabi / EFE

San Blas es el santo al que se invoca para la curación de los males de garganta y es también el patrón de Maranello. Probablemente tuvo bastante faena el santo al comienzo del Gran Premio de Abu Dabi cuando Verstappen decidió jugar a los bolos en la primera curva del circuito del Yas Marina y se llevó por delante a Óscar Piastri. Los gritos de los aficionados ferraristas retumbaron en Maranello y más allá al dejar el holandés a uno de los McLaren casi fuera de combate y abrir así un rayo de esperanza para que la Scuderia pudiera ganar el título de constructores. El zafarrancho que montó Max se salpimentó con un Sainz que, aunque en la distancia, se mantenía en la estela del líder Norris y un Leclerc que, salido del fondo de la parrilla, recuperaba posiciones como un poseso. Los de rojo lo intentaron y acabaron en el podio, pero nada pudieron contra Lando y su sólido McLaren. Los de Woking vuelven a reinar: no lo hacían desde la era Senna en 1998. Todo el honor para ellos.

En realidad, toda esta agitación ocasionada en la primera vuelta dio emoción por la lucha del título que, en puridad, McLaren debería haber firmado ya hace un par de carreras. Desde antes de verano vimos claramente que el papaya era “el coche”. Pero bueno: bien está lo que bien acaba. “Las dos peores horas de mi vida” decía haber pasado Zak Brown y a pesar del sufrimiento, Lando le dio a su jefe un título que bautizó como el “Mundial papaya”.

Cierra la temporada más larga de la historia y lo hace con múltiples despedidas. A Bottas, Zhou, Magnusen, Colapinto y, tal vez, a Pérez parece que no los veremos en las carreras el próximo año. Aunque la gran despedida para nosotros será la de Sainz en Ferrari: cuatro años que acaban con cuatro victorias. En 2025 Carlos y, con él, toda su afición entra en “modo crecimiento” esperando que Williams rinda lo suficiente –al menos– para puntuar, pero no sería lógico esperar mucho más. En tres meses veremos si la apuesta de Ferrari, remplazando al español por Hamilton, compensa el precio del sueldo de un heptacampeón.

Entramos también en un periodo de barbecho que finalizará en algo más de tres meses. Será entonces cuando empezaremos a ver si en Aston Martin los brotes verdes asoman y dan a Fernando Alonso la herramienta para volver a pelear por los triunfos. Si tienen pendiente su carta a los Reyes Magos, no dejen de reservar unas líneas para pedir por los pilotos españoles.

Celebración en el muro

Celebración en el muro / EFE

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