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Opinión

València

Los primeros días del Valencia

Se suscita la pregunta de si es lógico continuar considerando el 18 de marzo de 1919 como el punto de partida

Los primeros días del Valencia

Los primeros días del Valencia / sd

Desde la publicación, hace unos años, del acta fundacional del Valencia, fechada el 1 de marzo de 1919, cada cierto tiempo se suscita la pregunta de si es lógico continuar considerando el 18 de marzo de dicho año como el punto de partida de la hoy centenaria entidad. Para responder a esta cuestión hemos de retroceder hasta el 9 de enero de 1919. Ese día, a la salida del funeral de Luis Bonora, el jugador del Deportivo Español fallecido como consecuencia de un choque en un partido disputado en Elche cuatro días atrás, los amigos del finado (entre los que se hallaban destacados nombres del fútbol local como Octavio Augusto Milego, Gonzalo Medina, Julio Gascó, Fernando Marzal o Pascual Gascó) tomaron, destrozados anímicamente, la determinación de disolver la sociedad a la que pertenecían, que funcionaba con éxito en Valencia desde diciembre de 1911.

A pesar de esta drástica decisión, Medina y Milego, líderes naturales del grupo, no dieron carpetazo a su vieja idea de articular un club que aglutinara a los mejores futbolistas de la ciudad y pudiera enfrentarse en igualdad de condiciones a los titanes del balompié español. A comienzos de febrero, una vez consumido el luto, la ilusión volvió a germinar en nuestros protagonistas a partir de dos incentivos: el primero, una visita de Medina a Madrid, donde presenció diversos encuentros de fútbol; el segundo, el comienzo, el día 17, del campeonato local de Valencia, en el que el inquieto comerciante actuaba como árbitro y del que daría cuenta como cronista en la prensa.

Es de suponer que el contagioso entusiasmo de Medina y Milego y el ansia de volver a alinearse sobre un campo de juego convencieron a los antiguos directivos del Deportivo para refundar la sociedad, una decisión que tomaron, seguramente, durante la semana final de febrero. «Ha llegado a mis oídos», escribía Medina en ‘La Correspondencia de Valencia’ del día 26, «noticias de que está en constitución un nuevo club, el cual llevará el nombre de ‘Valencia F.B.C.’». «Aunque no les auguro grandes éxitos deportivos», explicaba en ‘La Voz Valenciana’, «no tengo duda que levantarán el dormido fútbol valenciano».

Tres días después de la publicación de estos sueltos, el 1 de marzo, los cinco personajes antes citados y Andrés Bonilla, también directivo del Deportivo, celebraban la reunión fundacional del Valencia FC en el Bar Torino (sede de la fenecida sociedad), que refrendaron con la apertura de un libro de actas y la redacción de un documento de constitución. Hoy podríamos justificar, a la vista de las pruebas (mismos directivos, misma sede e idéntico propósito), la continuidad entre ambas experiencias deportivas, habida cuenta, además, de que la baja del Deportivo no llegó a ser consignada en el Libro de Registro de Asociaciones del Gobierno Civil.

Sin embargo, a pesar de esta y otras pistas que sugieren que el Valencia era, básicamente, consecuencia de un cambio de denominación del Deportivo, Milego y Medina y, tras ellos, los cronistas del club, decidieron minimizar este hecho y optaron por considerar al Valencia una nueva realidad administrativa. Conocedores de la reglamentación federativa, que obligaba a que las entidades deportivas estuvieran constituidas legalmente, se apresuraron a redactar un reglamento de 23 artículos que entregaron el 14 de marzo en el Gobierno Civil. Dos días más tarde, «Diario de Valencia» publicaba que el encuentro de primera categoría entre el Gimnástico y el Sagunto sería dirigido por el señor Medina «del Valencia F.B.C.». Y el 18 de marzo, en plenas fiestas falleras, se recibía la conformidad de las autoridades a los estatutos presentados. El Valencia ya existía legalmente.

Entretanto, Medina y Milego negociaban el arrendamiento de un solar del camino de Algirós con su reticente propietario, el político Eugenio Miquel, quien acabaría transigiendo. El 4 de abril, finalizado el período de gestión de la comisión organizadora, se constituyó la primera directiva del club, presidida por Milego. Dos semanas después se aprobó la admisión como fundador del jovencísimo Pepe Llorca. Y el 20 de mayo se validaba el ingreso de los veintidós primeros socios de la entidad, entre los que figuraban varios de los futbolistas que habían disputado en Castellón, dos días atrás, el primer encuentro de la historia del club: Fernández, Llovet, Umbert o Ferré.

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