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Opinión | CONTRAVOLANTES

València

Max Verstappen, el perfecto sparring

Max Verstappen

Max Verstappen / AP

Se anunciaba un diluvio universal en Miami que, afortunadamente para los presentes en el circuito, no cayó. La tormenta hubiera sido lo único que habría evitado el dominio insultante de McLaren. Los papaya lograban su segundo doblete esta temporada y siguen escapándose en la tabla de constructores. Solo tuvieron que lidiar con un obstáculo: Verstappen. El holandés sigue sacando petróleo de donde no lo hay y con un Red Bull que corre, pero no como en años anteriores, examinó las dotes para adelantar de Oscar Piastri y Lando Norris. Las dos batallas al límite del holandés por defender el liderato, primero con Oscar y luego con Lando, nos mostraron que el australiano dispone de más manos para batir a un duro sparring como Max. Lando, que acabó pasando al de Red Bull, fue más timorato y confesó tras la carrera su temor a chocar con el holandés. Esas dos luchas apuntan lo que hoy refleja la tabla de pilotos: Piastri ya está delante de Norris por dieciséis puntos, se escapa y se lo merece.

Donde sí cayó la tormenta fue en las radios de Ferrari. Lewis Hamilton, que no acaba de cogerle el tranquillo al monoplaza —si es que se le puede coger—, tuvo suerte con un virtual safety car y se metió en la lucha con su compañero. Ferrari debía tomar una decisión de forma rápida para lanzar a Lewis con gomas medias a la caza del Mercedes de Andrea Kimi Antonelli. Pero para ello debía decirle a Charles Leclerc, que iba con duras, que dejara pasar al inglés. Y es en esos momentos en los que los de Maranello no suelen tener capacidad resolutiva. No hace falta recordar el “Fernando is faster than you” y tantas otras. Hamilton machacó a su ingeniero Peter Bonnington Adami, hasta que le dieron vía libre. Todo para nada: no pudo acercarse al Mercedes y acabó devolviendo la plaza que Leclerc le había cedido. El colmo de la risa fue cuando, de nuevo en la radio, Adami le informaba a Hamilton de la cercanía de un Williams a sus espaldas: “Tienes a Carlos Sainz a un segundo y medio”. La ácida respuesta de Lewis fue de traca: “¿Quieres que también le deje pasar?” Con mucha maldad, algún amigo, poco aficionado al heptacampeón y dolido por la salida de Sainz de Ferrari, me confesaba a principio de temporada: “Ojalá que el Ferrari no vaya bien este año”. Si Lewis fuera de aquí, puede que ya se le estaría pasando por la cabeza un “Ai mare, què he fet!” Y no tanto por el coche que, claramente no va, sino por el especial enfoque que el muro de Ferrari emplea a la hora de plantear sus estrategias. Tal vez Hamilton, que siempre elogia a la afición local, se pueda resarcir con la próxima cita en Imola, a pocos kilómetros de la fábrica. Aunque sin un coche para brillar, de poco le servirá el fervor de los tifosi.

Max Verstappen

Max Verstappen / EFE

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