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Opinión

¡Mañana libre!

Vamos de tapados a Europa, por eso mola más aún. Vamos más de tapados que los highlights de Aderlan Santos en youtube

Los jugadores del Valencia, celebrando un gol ante el Getafe

Los jugadores del Valencia, celebrando un gol ante el Getafe / JM López

¿Qué hay mejor que un día libre? Absolutamente nada. Da igual a lo que te dediques o de qué trabajes, porque que te den un día de descanso extra es uno de los mayores placeres que existen. Nos contentamos con poco, también hay que decir. Y los futbolistas, por mucho glamour, dinero o estatus que tengan, hay algo que nunca podrán comprar: el tiempo. Los del Valencia CF no iban a ser menos.

Como tiempo hace que no disfrutábamos tanto viendo al Valencia CF jugar…y cantar. Porque el “mañana libre” se ha convertido en una tradición post-victoria del Valencia CF que -por suerte- está dando sus frutos. No sé si es fortuna, cábalas o todo a la vez, pero funciona. Quién nos iba a decir hace unos meses que estaríamos mirando la clasificación con la calculadora en una mano y el pasaporte en la otra. Pero sí, amigos, el Valencia CF ha dejado de precipitarse al abismo para empezar a mirar a Europa... aunque sea con un ojo medio cerrado, por si acaso.

¿La clave del milagrito? No ha venido ningún jeque, ni hemos fichado a Mbappé por error -que obviamente aquí sería suplente de Sadiq y Hugo Duro-. El secreto está en algo mucho más nuestro: un vestuario unido, un entrenador que parece más profesor que técnico, y un ambientazo que haría llorar de emoción a cualquier grupo de WhatsApp de padres del cole.

Carlos Corberán ha aterrizado en Mestalla como ese yerno perfecto que viene a cenar y, sin darte cuenta, te arregla la lavadora, hace reír a tu familia y además friega los platos. Con su estilo calmado pero firme, ha conseguido que los jugadores crean, corran y, lo más importante, se pasen la pelota entre ellos sin miedo, lo cual ya es un avance importante.

El vestuario está unido y dando lo mejor de sí, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Una mejor e inesperada versión de algunos futbolistas que han demostrado que son mejores de lo que nos habían contado -y demostrado-.

Javi Guerra ya no parece un juvenil, sino el jefe de todo esto, y Tárrega hace más cortes que el Wifi en verano. Mamardashvili hace tantas paradas como un semáforo en hora punta de verano y Diego López, el Guajín, aparece más por sorpresa que el recibo de la luz. Gayà estuvo increíble, sube y baja más que el ascensor del Nou Mestalla (si existiera, claro). Eso sin contar un retornado Pepelu, que parecía que estuviera en todos los lados: se rumorea que ayer lo vieron en el medio del campo, marcando penalties y comprando en el Consum de Cortes Valencianas al mismo tiempo. 

Y luego está la afición. Esa que ve Europa como ese restaurante caro al que no vas nunca, pero al que ya estás mirando carta. Como ese menú de grupos al que solo puedes llegar si vas bien acompañado. Eso es Mestalla, que ha vuelto a rugir más de emoción que de enfado sí, pero con motivo. Aunque sigue habiendo queja y protesta -y con razón- también suena a esperanza cuando se piensa en el verde. Y no el del dinero, precisamente -que ese es otro cantar-, sino el de la Conference League. Y cuando Mestalla se empeña en algo, acaba consiguiéndolo.

Así que sí: Europa, cuidado. Cuidadito. Porque aunque algunos nos vean como equipo “asequible” -gracias Bordalás por defender a este club hasta portando el escudo de otro equipo-, este grupo de futbolistas quiere más. Vamos de tapados, pero eso mola más aún. Seguramente vamos más de tapados que los highlights de Aderlan Santos en youtube. Hay un grupo con buen rollo, un entrenador que solo grita para convencer, y una plantilla que se lo pasa bien en el vestuario ganando...y cantando. Y, si eso no es motivo para soñar, que les dé lo que ahora mismo más desean: mañana libre.

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