Opinión
Hacer manitas
Si ustedes lo entienden, vengan y explíquenlo, pero sin los malabares que hacen algunos comités para explicar la normativa

Imagen de la mano de Tchouameni / x
En el Valencia CF, después de muchísimo tiempo y de mil erróneas decisiones previas, tenemos una buena semana, para alegrarnos, disfrutar y ver algo positivo de esta caótica planificación deportiva. Y que nadie ose quitarnos esa sensación de alivio, de optimismo desbordado y de gratitud frente a quienes nos han dado tranquilidad emocional y resultados deportivos. Está bien, o muy bien, que jugadores y cuerpo técnico reviertan las opiniones, les den la vuelta y consigan convertir las críticas en halagos. De hecho es el objetivo de una crítica constructiva.
Como estamos en un período de cierta calma frente a la tempestad que se nos vendrá este verano con una oferta en firme por la compra del club (más a la baja que otra cosa) y unas ventas seguras para mayor saneamiento de sus cuentas, me voy a detener, esta vez, en la falacia de las manos según el actual reglamento y en cómo afecta todo esto a los resultados ligueros. Quede claro que no voy a tomar, exactamente, como referente el partido del pasado domingo entre los dos equipos más beneficiados por las decisiones arbitrales y sobre los que pesa, por partes iguales, miles de sospechas. Ni, por supuesto, voy a hablar de premeditación arbitral, ni de corrupción en ningún sitio ni cosas por ese estilo, aunque todo tenga un extraño tufo, porque a veces es más una impresión de fuera que una realidad. Solo quiero reflexionar sobre cómo están resolviendo el tema de las manos.
Últimamente entiendo muy poco qué se revisa o no se revisa en la sala VAR (¡Menos mal!)… o mejor: ven las que se quieren ver y, sobre todo, como quieren verlas. Contra la UD Las Palmas al Valencia CF le pitaron en contra un penalti, por manos, de Diego López: venía de una carga en su espalda, en un salto, sin poder ver el balón tras ese empujón y, para colmo, es su toque del balón con el brazo lo que propicia que se le quede en buena disposición para rematar al jugador canario. Es decir, a ti te empujan por detrás en un salto, que te desorienta, el remate del rival no va a portería, sino al suelo, sin incidencia directa en una posibilidad de gol…y se pita penalti. Lo mismo da si es un centro que toca levemente una mano, sin que haya desvío realmente del balón, y también se pita penalti, salvo si te tiras con todo al suelo, extiendes tus dos brazos, abarcando más campo que nadie, y entonces no se pita. Y lo que es más llamativo: tú rematas a portería y el balón golpea una mano del rival, dirección a gol, e impide que suba al marcador…y no es penalti, como le ocurrió al Valencia CF contra el Atlético de Madrid o este pasado domingo, contra el Real Madrid. Disculpen, pero no entiendo ya nada de nada: ¿me están diciendo que si salto, me desequilibran en el aire, y toco el balón con el brazo cuando este está bajando, aunque no hay ocasión manifiesta de gol ni el balón va dirección a portería o a un compañero, es penalti, pero si el balón va hacia el fondo de la red y es cortado por una mano, con o sin intención, no es penalti?
Me pasa lo mismo cuando en unos partidos dejan que siga la jugada a pesar de ser un fuera de juego clarísimo y este acaba en córner y en otros partidos, en cambio, se corta casi de inmediato, siendo igual de claro o menos. Si ustedes lo entienden, vengan y explíquenlo, pero sin los malabares que hacen algunos comités para explicarnos una normativa que es completamente parcial. Por supuesto, esto mismo pasa con las declaraciones y las acciones que, dependiendo de quién las haga, entonces habrá una sanción u otra…o ninguna. Yo solo quiero comprenderlo, pero es difícil: ¿acaso hay diferencia entre los lamentables insultos de un grupo de personas contra Vinicius en Mestalla que los igual de lamentables insultos que recibieron Lamine o Balde en el Bernabéu? Solo pongo este ejemplo, pero no por nada del Madrid y de su afición, sino porque es la mayor evidencia del agravio comparativo, como para que luego vayan enviando cartitas de rabieta. Las dos cosas fueron lamentables, por igual: una recibió una sanción ejemplarizante, como siempre; la otra, silencio.
Quiero decir con todo esto que, para el próximo año futbolístico quizá lo de las manos debe repensarse más seriamente y lo de los agravios comparativos, también, porque cada día veo más confusión en todo esto y hay quien aprovecha esa confusión para seguir moviendo piezas a su antojo y hacer manitas a escondidas. No sé tampoco si existe voluntad por mejorar este problema, pues el fútbol vive también de la polémica, del debate…pero no de la injusticia o de la sinrazón. Lo único que ahora logro ver con claridad es que cada vez que haya un toque del balón con la mano (y para mí, De Jong también la toca con el brazo) habrá mil factores que determinen si es o no es penalti, y eso es inquietante, francamente: porque en la grieta del asfalto también crece mala hierba. Como Confucio diría en estos casos, aunque no esté probado que lo dijera él: estamos mirando el dedo mientras el sabio señala la luna y se nos queda cara de bobos.
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