Opinión
El triunfo de Alejandra
Los dos oros en la Copa del Mundo de Sofía son un buen punto de partida hacia el lugar que la rítmica española bien merece

Alejandra / SD
Dicen que la vida siempre te da una segunda oportunidad. Bien lo sabe Alejandra Quereda, cuando lideraba aquel conjunto de gimnasia rítmica conocido por el Equipaso.
La alicantina, durante muchos años capitana del equipo nacional de gimnasia rítmica, veía como se quedaban con la «medalla de chocolate» en lo que fue su primera experiencia olímpica en Londres 2012. Tras un brillante ciclo, un cuarto lugar dejaba el peor de los sabores, en un conjunto que posiblemente mereció más en aquel Wembley Arena de la capital británica. Pero fue cuatro años más tarde, después de otro brillante lustro en cuanto a resultados previos, donde Río de Janeiro en 2016 daba una nueva oportunidad, que esta vez sí, se resolvía con una histórica presea de plata.
Quereda, tras cerrar su etapa competitiva, donde dejaba una hoja de servicios que la sitúa, junto a Sandra Aguilar, como la gimnasta española con mayor número de medallas internacionales de la historia, decidía centrarse en unos estudios que debían llevarla a ser una profesional de la medicina. Sin embargo, fue a finales de 2018, cuando una llamada desde la Real Federación Española de Gimnasia, la llevaba a ser nombrada seleccionadora española de rítmica en materia individual. Un paso que, superados unos complicados Juegos Olímpicos de Tokyo, provocados por las dificultades organizativas debido al virus del COVID-19, sumaba el cargo también de seleccionadora a nivel de conjuntos, sustituyendo a quien la dirigió a alcanzar la gloria olímpica.
Un gran reto que aceptaba en la búsqueda de recuperar viejos laureles, ahora desde fuera del tapiz, a un equipo español que había sufrido un relevante cambio generacional.
Pronto se notaría su mano sobre un grupo de jóvenes deportistas que fueron sumando experiencias y resultados camino de París 2024. Así, un bronce en el concurso completo en el Campeonato del Mundo de Sofía, en el verano de 2022, no solo daba el pasaporte a la capital francesa, también se convertía en la primera plaza de la delegación española a los siguientes Juegos Olímpicos.
Éxito que se repetiría, meses después y en esta misma competición, en uno de los pabellones de la Feria de Muestras de València, donde a menos de un año, el equipo español presentaba sus credenciales para subir al podio olímpico.
Pero con las expectativas lograr otro desenlace, París no tuvo el resultado esperado. El Arena Porte de la Chapelle no pudo ver a España pelear por alguna de las medallas en liza, quedando fuera de la final y generando una sensación de decepción.
Pero Alejandra, como antaño sufriría en Londres, sacaba lo mejor de sí y comenzaba a revertir la situación. Recuperar al equipo, volverlo a motivar, dejando constancia en sus pupilas, que lo de París, únicamente había sido una anécdota, se convertía en su primer gran triunfo en esta nueva andadura hacia, en esta oportunidad, buscar lo máximo en Los Ángeles 2028. Un trabajo, posiblemente el más difícil, que pronto generó sus frutos, ya que hace apenas un mes, llevaba a España a colgarse dos oros en la Copa del Mundo disputada en Sofía. Un buen punto de partida hacía el lugar que ella, sus discípulas y la gimnasia rítmica española, bien merecen.
Suscríbete para seguir leyendo
- Confirmado: Sanción importante en el Sevilla FC contra el Valencia CF
- Los ocho jugadores del Valencia CF que pierden valor de mercado en LaLiga
- Corberán se queda sin alas
- Gudelj, Alexis y la web del Sevilla ya apuntan al Valencia
- Justin De Haas mantiene vivas las opciones europeas del Famalicao
- Guedes-Danjuma: Una comparativa inevitable que duele
- ¿Cuándo podría debutar Renzo Saravia con el Valencia CF?
- La joya valenciana que seduce en Europa
