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Opinión | CONTRAVOLANTES

València

La educada lucha de McLaren

Lando Norris

Lando Norris / AP

Una carrera más del Mundial de 2025 y una ocasión más en la que las buenas formas en la lucha fratricida entre los dos pilotos papaya han marcado la contienda. Nos enteramos por Andrea Stella que el golpe entre ellos en Canadá, que pudo desatar la guerra civil, en parte se debió a una súbita pérdida de potencia del monoplaza de Piastri, lo que explicaba la embestida de Norris.

En Austria fue el sábado el que decidió en gran medida el resultado de la carrera. Lando estuvo muy rápido y Oscar se quedó, por una bandera amarilla, sin su último intento para conseguir una pole que se llevó su compañero. Bastante hizo el australiano en la salida, colocándose rápidamente a la espalda del inglés. Fueron unos primeros giros que nos regalaron una buena batalla entre los dos, donde en menos de una vuelta intercambiaron posiciones dos veces. En esta ocasión y para evitar males mayores el muro de McLaren decidió dar un respiro a Norris, le hicieron parar antes y gozar de un colchón de tiempo que le ayudó a distanciarse de Piastri por la estrategia en boxes.

La batalla se relegó a los últimos kilómetros gracias a que el australiano, que sigue líder del Mundial, iba vuelta a vuelta acercándose a su presa. Lando se agobió y preguntó a su box de dónde podría sacar más tiempo, pero todo dependía de los doblados: en una pista tan corta como la de Austria sortear a los coches más lentos es siempre parte del menú. Pero esta vez Norris pudo hacerlo sin problemas para finalmente cruzar primero. Así, los estrategas de McLaren lograron un nuevo doblete y acabaron la carrera sin que la sangre llegara al río.

Para los doblados más listos, aprovecharse de la llegada de los líderes también fue parte del éxito. Así lo hizo Alonso, al que su protegido Bortoleto le quería levantar la séptima plaza. Fernando sacó todos los trucos de la chistera a pesar de su falta de velocidad punta: chupando de DRS de Lawson y dejándose doblar por el líder Norris para hacer una vuelta menos. Me dicen que el personaje de Brad Pitt en la película de Fórmula 1 no es creíble por su excesiva edad y es verdad: nadie imagina hoy a Jean Alesi o Johnny Herbert pilotando un monoplaza al máximo nivel junto a veinteañeros campeones que podrían ser sus hijos. Pero si sigue así y a pesar de su edad, a Fernando parece que le queda mucha cuerda.

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