Opinión | LA Confidencial
Convertir el agua en vino
Ricardo Ten, un todoterreno del deporte que sigue dando guerra a su 50 años

Ricardo Ten, incombustible / SD
Un día, mi más “hermano” que amigo David Blay, tuvo a bien decirme una cosa que tomaría trascendencia dentro de mi desde entonces.
Después de contarle una de esas situaciones rocambolescas que me suelen suceder, de su boca, dirigiéndose a mi, salió aquello de que “conviertes el agua en vino”. Una expresión que se remonta al primer milagro atribuido a Jesús en el Evangelio de Juan, donde consigue transformar, por gracia divina, un líquido en el otro en una de las bodas en Caná de Galilea.
Algo perfectamente extrapolable a una de las grandes leyendas de nuestro deporte, el todoterreno Ricardo Ten. Y es que Ricardo, que el próximo lunes llegará al medio siglo de vida, lo hizo, acabo convirtiendo el agua en vino.
Un agua donde se adentró para convertirse en referente universal de la natación paralímpica. Dos medallas en los Juegos Paralímpicos de Atlanta, dibujaron los inicios del que es ahora un excepcional palmarés difícil de superar. Sería cuatro años después, cuando aquel oro y aquella plata se convirtieron en dos preseas exclusivamente doradas, algo que ya lo hacía eterno. Sin embargo, ese salvaje espíritu de superación le hizo seguir dando lo mejor de él y pese a tener que renunciar a Atenas, por falta de las ayudas necesarias, retornaría a la gloria en Pekin con un nuevo oro y otro bronce en su palmarés. Fue en Londres, con una nueva tercera plaza de pódium, la que pondría el colofón a su idilio con la piscina, ya que en Río de Janeiro los resultados no acompañaron al enorme esfuerzo y dedicación con el que había seguido entrenando a diario.
Eterno inconformista, nuevos retos llenaron su mente, los cuales le llevaron a montarse en una bicicleta. Pero lo hizo por sanar el espíritu competitivo que lleva innato en su persona. Pero sin ser los resultados lo importante en la toma de esta decisión, estos acabaron por llegar. De esta manera, Tokyo trajo la primera medalla junto al equipo de velocidad. Pese a la tristeza de tener que hacerlo en un velódromo vacío por las consecuencias ocasionadas por el Covid-19, su alegría era similar a la que desbordaba su rostro 25 años antes en la capital del estado norteamericano de Georgia.
Había conseguido lo que ni él mismo esperaba, pero todos los que le seguimos no dudábamos que lo lograría. Y es que Ricardo es especial, lo es desde el mismo momento que aquel accidente en la infancia le cambió la vida, pero que sin embargo, no le impidió desarrollarse y convertirse en la persona y el super clase que es. Y como todos los que lo son, aún quería más.
El bronce en la capital japonesa le supo a poco, pero su vez le sirvió como motivación para superarse en París, en lo que acabaría siendo su séptima cita paralímpica.
Y lo volvió a hacer, como si no pasara el tiempo, como si fuera sencillo. Con dos medallas en la pista y un oro en la carretera, su nombre volvía a brillar con luz propia en el libro de los elegidos, volviendo a convertir el agua en vino, como siempre, como cada vez que él ha querido.
- El Valencia CF llega tarde con el fichaje del central: La peor gestión posible
- El Valencia CF ficha un goleador nato del Deportivo
- El Valencia CF sigue al teléfono por De Haas, central que el Famalicão se resiste a perder
- Máxima precaución en Paterna antes de recibir al Espanyol en Mestalla
- OFICIAL: St. Juste, central que se vinculó con el Valencia CF, ficha por el Feyenoord
- Aarón Mayol, el '6' del juvenil con el que Corberán cubre el agujero en Paterna
- El Valencia CF descarta a Guido y se centra en Dieng
- Sorprendente nuevo equipo para el exvalencianista Iago Herrerín
