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Opinión

Las risitas de Dimitri

Iglesias y Foulquier, durante el partido

Iglesias y Foulquier, durante el partido / LaLiga

Las risitas de Dimitri Foulquier el pasado sábado no son más que un reflejo de la gestión Meriton, de la catadura futbolística de una buena parte de esta plantilla y del “seminfotismo” que impera en los despachos del club, empezando por Solís, pasando por Don Ron Sacapecho Gourlay y acabando por Kiat Lim y el holograma paterno. Es esa sonrisa otro fruto más de una evidencia lamentable de uno de los peores futbolistas que ha vestido esta camiseta valencianista y ha llevado el brazalete. Y digo que es muestra de la decadencia porque ese señor, al cual antaño le salvaba de su pésimo nivel el ímpetu y la seriedad, se le premió con una renovación que el valencianismo no entendía y sigue sin entender. Gracias Corberán, también, porque entre tus patéticos números al frente del equipo, hay que añadir que esta persona se haya quedado este año y el que viene, viviendo la buena vida.

El futbolista Foulquier, además, no tuvo mayor ocurrencia en su disposición mental en su día que ponerse a jugar a baloncesto y hacerlo notorio en sus redes sociales. Y claro, como todos estamos de guasa, pues hay que ponerle comentarios jocosos, como buenos compañeros que somos. Siempre he creído que estábamos ante un vestuario sano, pero con el tiempo me doy cuenta de que no: hay personas muy sanas en él (y lo sé muy bien), pero hay tóxicos, noctámbulos y niñatos que se creen el ombligo del mundo, aunque no hayan hecho ni conseguido nada de nada: sí, han jugado en primera, sí han ganado algo de dinero y poco más. Ese será su bagaje, que en pocos años se resumirá con un vagabundeo (mendigueo) por mil sitios a donde caerse muerto porque no sabrán hacer la O con un canuto. De esto también estoy seguro, porque aquí también es importante lo que consigues y la huella que dejas: y la gran mayoría pasarán con más pena que gloria por la historia del fútbol, como este Foulquier, el señor risitas.

Los ataques de entrenador de Corberán solo muestran su incapacidad real para conectar con una plantilla que vive muy bien y muy cómoda bajo el paraguas de las chapuzas de los de arriba, empezando por el patético Corona en su lustro y acabando con un Ron que parece bastante desnortado y devorado por la ola de prestigio que ese Chelsea le ha dejado en el currículum: como si fuera lo mismo contar con el dinero londinense y su prestigio para armar un equipo…Allí un solo fichaje tendría el doble del valor de mercado que la mitad de esta plantilla. No se pueden comparar y no pueden compararse porque a la vista está que su capacidad fichadora se ha escudado en la inoperancia de Corona, que acabará hundiendo al club griego más pronto que tarde.

Esta plantilla y su técnico no han visto realmente el poder de Mestalla, porque el feudo valencianista, concienciado ya de que estamos ante un capítulo negro de nuestra historia, ha decidido no tomar parte, no declarar sentencia alguna. Estos que ahora visten la camiseta (y de ahí salvo cinco jugadores que sí lo están dando todo) no saben lo que es que Mestalla te pegue una buena pitada, prolongada y sin piedad, y tú tengas que apretar la nalga, dentro y fuera del campo. Por supuesto, rechazo frontal a cualquier acto de violencia, física y verbal, o cualquier descalificación: ese no es el camino, pero Mestalla sí debe tomar ya partido aquí, no solo como fuerza imprescindible para hacer que este equipo Guadiana aparezca de una vez y sume algo, más allá de acumular ridículos, como muchos de sus jugadores acumulan. Eso sí es vergonzoso, queridos. Y yo creo que esto hay que hablarlo mirándose a los ojitos, que diría Aragonés (un entrenador de verdad, sin tanta tontería).

Mestalla debe sentenciar, de una vez, a quienes nos tienen en esta espiral de mentiras: es Meriton y su séquito, valenciano o no, los auténticos culpables de esta insostenible situación y cuando digo esto no me refiero a la chorrada esta de cantar un ratillo en el minuto diecinueve. No: o el valencianismo se pone en pie y reclama respeto o los de Singapur seguirán haciendo las mil y una barrabasadas, los directores generales/portavoces/pelotillas seguirán siendo cómplices y los jugadores y el entrenador seguirán haciendo lo que mejor saben hacer: cobrar salarios de equipo fuerte pero rendir (porque no hay más exigencia) lo mínimo para no bajar, aunque cada vez estemos más cerca de una metedura de pata irreversible. Aquí todos tenemos nuestra parte de culpa y no basta eso de que estamos trabajando, de que casi, de que estoy fastidiados y tenemos que cambiar la situación, de que es un objetivo a largo plazo, de que estaremos en Europa, de que ahora debemos estar con el equipo porque si no nos hundimos, etc. Todos son unos bocachanclas que, sinceramente, tal y como hizo Foulquier el otro día, se ríen en nuestra cara, aunque cada cual a su manera, claro.

Sinceramente, yo nunca he visto un conjunto de futbolistas tan malo como los de estos últimos años. No he visto tanto niñato sobrado junto como ahora, si mido sus resultados con su actitud. No he visto tanto ataquito de entrenador como esta temporada, en la que cada jornada tenemos un experimento nuevo que casa poco con un diseño de plantilla, mal diseñada, eso sí, y que ya daba muestras claras en verano, pero se ve que solo lo veíamos miles de personas excepto los que debían verlo. Y lo peor: ahora apretarán, sacarán tres resultados buenos y…a vivir de rentas. Y encima saldrán los guardianes telemáticos a echar en cara todo a quienes ahora señalan esta decadencia, tan visible ya a los ojos de todo el mundo: es mejor seguir matando al mensajero que asumir todas y cada una de las negligencias que se cometen. Por eso es también más fácil llamar a un medio de comunicación, el que sea, para decir que si han sido duros conmigo, que si me critican, que si pitos que si flautas…y luego a vivir la noche, el día, el mediodía y las verbenas de pueblo si hace falta. Y me parece muy bien que disfruten, que se rían, que vivan la juventud, que para eso son jóvenes y con dinero y popularidad (no fama, porque esto es otra cosa), pero los resultados primero, queridos, los resultados primero, porque si no es así dejas de ser alguien alegre a convertirte en un vividor, en un jeta. No digo que lo sean, ni mucho menos, pero a mí me ha dolido muchísimo ese cachondeo de Foulquier, esa indolencia de algunos cuando salen a jugar, esa falta de calidad que tanto muestran en tantos partidos…aquí solo se ríen los que no están sufriendo con cada derrota. Foulquier no debería ponerse esta camiseta ni una sola vez más, pero lo hará, porque ya se le falta el respeto al valencianismo como norma de Meriton, como señal de identidad de este club sumido en la nada. No obstante, Corberán: no digo que tengas que dimitir, pero por lo menos no pongas a Dimitri.

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