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Opinión

Pirómanos emocionales

Ahora falta un lateral derecho de garantías, bueno, que mande a la grada a “risitas” Foulquier: por cierto, verle el otro día con el brazalete es indignante, insultante para la historia y el caché de este club

Foulquier se dispone a sacar de banda en el estadio rojiblanco. Corberán le cede la pelota

Foulquier se dispone a sacar de banda en el estadio rojiblanco. Corberán le cede la pelota / LaLiga

Buenos días de nuevo, familia valencianista. Tenía ganas de volver a este atril de reflexión y análisis de lo que sabemos y de lo que no sabemos (pero vemos) del Valencia CF. Uno se hacer de rogar, como los fichajes buenos para el equipo: el mercado de verano es peor que el de invierno y esto da que pensar en cuanto a estrategia correctiva de los deberes mal hechos y de las enmiendas que luego toca ir haciendo, con el barro al cuello. Si en invierno las cosas se están haciendo mejor que en verano (no digo que todo fuera malo entonces) es que en el primer mercado, con ese señor llamado Corona impregnando con sus esporas la planificación deportiva, las cosas, en muchos momentos, se hicieron mal o muy mal. Como todo lo que tocó aquel señor que vino del Averno. Ahora falta un lateral derecho de garantías, bueno, que mande a la grada a “risitas” Foulquier: por cierto, verle el otro día con el brazalete es indignante, insultante para la historia y el caché de este club. Para nosotros sería mucho mejor que hiciese ahora camino por el baloncesto, que se le da mejor, sin duda.

Me sobra Almeida, que me parece un fiasco de futbolista y así lo demuestra que no ha participado en este empujón de puntos del equipo, en liga. Me sobra, me viene sobrando ya tiempo porque es una mentira lusa, como tantas que nos ha colado Meriton. Sería interesante hacer un buen repaso de las “estafas” futbolísticas o fiascos de fichajes que han venido del país vecino. Huele raro y mal, sí. Pero con eso nos quedamos. Este nadacampista que lleva el diez en la espalda, inmerecidamente, además de tocar el piano (cosa que me encanta que haga y ahí me tiene ganado un poco el corazón), debe espabilar de verdad: desconozco qué indicaciones le da Corberán o le dieron otros técnicos en su momento, pero yo le veo participativo en casi nada: no roba, no presiona (porque se esconde), no genera juego, no asiste realmente, no marca, no rompe líneas, no hace buenas coberturas, no es rápido, no tiene un buen balón parado, no tiene carácter, no exige al rival más atención de la necesaria…no sé exactamente qué aporta, porque sus números (véanlos, no hay problema) indican claramente que no tiene incidencia alguna en el juego ofensivo y defensivo del equipo (por ejemplo: 13 partidos y 1 asistencia), que sus pases son esencialmente horizontales y sin riesgo alguno, que su aportación en los metros finales es nula hasta en los porcentaje de duelo individual. No está y se le ha renovado, bajo su exigencia y petulancia, bajándose el Valencia CF los pantalones y poniendo también la vaselina incluso. No tengo por dónde coger esta operación.

Almeida es un jugador que debe salir ya porque no está dando todo lo que, quizá, podría darle al equipo: y si puede dar más, la pregunta es…¿por qué no lo da? Y si no puede, entonces…¿qué hace aquí? En los dos casos el Valencia CF no está respondiendo como debe y aquí se tienen que tomar decisiones importantes, porque este caso se puede enquistar, como ya lo está haciendo el caso Raba, del que hablaré en su momento, no porque haya nada en particular, sino precisamente porque no hay nada, ni voluntad de rendir ni voluntad de salir ni voluntad de arreglar una situación tan incómoda para todas las partes.

Corberán debe mejorar su relación con buena parte de la plantilla: eso lo saben los vivos y los muertos en Valencia. No hay una buena sintonía personal, más allá de las discrepancias futbolísticas que todos los técnicos tienen con sus plantillas. Hay casos llamativos que se están cebando de toxicidad por falta de conversación y de transparencia en algún que otro caso. Cierto es que hay algunos jugadores que viven en otro planeta y caen en esa tendencia de sentirse el ombligo del mundo, pero también es cierto que al míster le toca, por su parte, mejorar en este aspecto, que no domina. Lo sé muy bien: son muchas las conversaciones con varios miembros de ese vestuario, en el presente y en el pasado. Y esto no significa que no sea buen tipo y cosas así: esto apunta claramente a una gestión de inteligencia emocional que sea capaz de armonizar exigencia, rigor y actitud con compromiso y con verdad.

Lo dicho, el repunte de estabilidad no debe enturbiar una visión que hace dos semana estaba muy clara: este equipo necesita demasiadas cosas siempre y le sobran muchas más. Cuando no traes lo que necesitas y mantienes lo que te sobra entonces vienen estos desbarajustes, estos corta-pega de invierno. Ya hablaremos, más adelante, de qué narices le pasa a Javi Guerra, qué bloqueo le ronda la cabeza; o qué está haciendo más lento y menos efectivo a Diego López, por ejemplo; o qué ha reactivado, de manera excelente, la mejor versión de Pepelu, por no hablar solo de lo malo. Hay tiempo para hablar de todo. Pero sobre todo, lo que tenemos ganas es de hablar de fútbol, de victorias, de aciertos de mercado, de buenos planteamientos de partido, de rendimientos personales y colectivos, de goles, de estados de forma y estados de ánimo…de todo esto. Hay ganas: es necesario poder hacerlo de una vez por todas. Nos queda un mundo para eso y para otras muchas cosas, como alcanzar la estabilidad deportiva de un club en manos de pirómanos emocionales.

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