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Opinión | DESDE EL FORO

Dureza china

La CFA ha indicado públicamente que están intentado “fustigar a la industria”, “purificar el fútbol”, o también “mantener una competición limpia”. Todo ello debido a la investigación sobre partidos amañados y apuestas ilegales

Imagen de un partido del Shanghai Shenhua

Imagen de un partido del Shanghai Shenhua / Shanghai Shenhua

La liga china de primera división (Super League) va a empezar con algunos problemas para nueve de sus clubes, comenzando por el subcampeón, Shanghai Shenhua, al que se han quitado diez puntos por sanción disciplinaria.

También han sido diez al Tianjin Tigers, y a otros siete más entre eso y cinco puntos (el mínimo). Además, a otros cuatro se les han impuesto sanciones, pero están en la segunda división. Es decir que trece equipos han sufrido las iras de la Federación China de Fútbol (CFA) y es que se han hartado los dirigentes políticos de las distintas malas artes en el fútbol del país.

Así, tanto el presidente de la CFA, como el seleccionador y más dirigentes y jugadores, están ahora en prisión, por unas anteriores penas, algunas durísimas. Ahora, una vez puesta en marcha una nueva administración deportiva, ésta se ha estrenado con esos procesos sancionadores.

La CFA ha indicado públicamente que están intentado “fustigar a la industria”, “purificar el fútbol”, o también “mantener una competición limpia”. Todo ello debido a la investigación sobre partidos amañados y apuestas ilegales.

Y es que esa rémora existe en todo el mundo, pero tiene en Asia un gran vivero. Se aplaude, desde aquí, las penas impuestas, pero no sé si serán suficientes y, a mi entender, se debería explicar y educar, tal y como se hace en muchos países (Italia, Inglaterra o España, por poner tres ejemplos de grandes ligas) y que los jugadores y los mandamases sepan qué es legal y qué no.

Sí, porque, aunque parezca algo obvio, depende de cada país el que sea algo legal o ilegal. Las apuestas en el fútbol, cualquier competición de este, están prohibidas para los jugadores de las ligas ingleses (desde la Premier para abajo), mientras en otros, se puede apostar, pero solo a partidos de fuera del país donde se esté jugando.

Por ello, mi experiencia me dice que sanciones sí, pero una educación previa, tanto sobre lo que significa contra el fútbol, pero también de lo que le puede esperar como consecuencia legal y deportiva, es necesario. Se ha avanzado mucho en ese sentido, pero, como vemos con el ejemplo chino, aún estamos lejos de que nuestro deporte preferido quede libre de sospecha.

El que nadie apueste ilegalmente o que no se amañen partidos no es un objetivo que perseguir, porque siempre existirán personas que crean que el dinero fácil y la impunidad son posibles, pero no llegaremos a cercenar totalmente esas prácticas (como tampoco lo es el paro cero).

Ahora bien, limitemos los daños, como una compañía de seguros, si se me permite el ejemplo, y hagamos que lo que ocurre en China, también se haga, con fuerza, en todos los lugares. Es complejo, pero es lo necesario.

Mientras buscamos las mejores soluciones, y con el frío y el viento azotándonos, me parece adecuado recomendar “El secuestro de Occidente”, del francoargentino Alejo Shapire. Disfruten y cuídense.

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