Opinión
Desobediencia
Me van a llamar viejo o rancio, pero soy de la idea de que se deben cumplir las leyes y los compromisos. Sin embargo, en esta época...

Gianni Infantino, presidente de la FIFA / Europa Press
Me van a llamar viejo o rancio, pero soy de la idea de que se deben cumplir las leyes y los compromisos. Sin embargo, en esta época, parece que esto queda muy lejos de lo que diariamente de ve. Pensaba, sin embargo, que nos quedaba, como los últimos de Filipinas, la FIFA, para poder tener una organización que fuera imposible de contravenir.
Pero, en la reciente victoria de la República Democrática del Congo, RDC para mayor rapidez lectora, que le ha permitido clasificarse, sobre Bolivia, para la próxima Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá, me ha permitido comprender que hasta aquélla tiende a resquebrajarse.
Y es que, a pesar de que el Anexo 1 del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores obliga a que los jugadores vuelvan, nada más acabar sus partidos oficiales, a sus clubes de origen, la fiesta organizada en Kinsasha, la capital de la RDC, ha sumido a la FIFA en un problema grave.
Así, una buena parte de los futbolistas de la selección están empleados en clubes extranjeros y eso obliga a aquéllos a volver en tiempo y forma. No así a los de equipos nacionales, que pueden hacer la fiesta que quieran y la que les permitan sus clubes de la tierra.
Pero, ojo, que a los demás, se le obliga a volver, con consecuencia disciplinarias. Estas se concentran en el artículo 2 de dicho anexo 1, y en concreto en su punto D. Ahí se nos dice que la Cámara del Estatuto del Jugador de la FIFA es la competente para decidir sobre la punición a recibir por los recalcitrantes que no han vuelto a tiempo.
Porque hay dos incumplidores, el primero es la federación que no ha dejado marcharse a tiempo a sus integrantes, hacia los países de los equipos empleadores, y el segundo son los futbolistas, que, éstos, tendrán que vérsela con la Comisión Disciplinaria de la FIFA.
A las federaciones que rompen la regla de volver a tiempo, se le sancionará con descontar dos días para una próxima convocatoria general, y en cinco días si es para una competición internacional. Es decir que, a la RDC se le puede privar de sus futbolistas, para la próxima Copa del Mundo de FIFA, en cinco días menos, lo que, al ser 15 días de convocatoria, solo les dejaría 10 días para ésta. Cuando hay que preparar un Mundial, estos días de menos pueden hacer daño…
Si volviera a ocurrir, se rebajaría más a la próxima convocatoria, llegando a ser posible una multa o incluso sancionar con no poder pedir a uno o más jugadores que fueran seleccionables.
En cuanto a los jugadores, si la federación les dejó ir en tiempo, pero estos vuelven tarde, entonces también serán sancionados. Aquí, la problemática de la RDC fue la fiesta general decretada por el gobierno del Estado. ¿Puede ir la FIFA, con su reglamento, contra lo que un Gobierno establece? Pues sí, a la vista de cómo se las trae.
Por lo tanto, esperemos a ver qué hacen los clubes afectados, entre ellos el West Ham inglés, que se está jugando el descenso y que ya ha amenazado en demandar a la RDC ante la FIFA. Veremos si lo hace finalmente… Mientras se ve esto, hoy recomiendo “Los tres mundos”, de Santiago Posteguillo. Disfruten y cuídense.
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