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Opinión

Ganar en el campo, ¿o no?

Estamos ahora (yo como uno de los abogados de Senegal) intentando que Marruecos no gane la Copa de África de Naciones 2026, con artimañas reglamentarias, cuando surge otro problema, mayor aún, porque se trata de quien se clasifica o no para la Copa del Mundo FIFA, en los tres países norteamericanos

La selección iraní en una fotografía de archivo

La selección iraní en una fotografía de archivo / SD

Estamos ahora (yo como uno de los abogados de Senegal) intentando que Marruecos no gane la Copa de África de Naciones 2026, con artimañas reglamentarias, cuando surge otro problema, mayor aún, porque se trata de quien se clasifica o no para la Copa del Mundo FIFA, en los tres países norteamericanos.

Viene esto a cuento de la no clasificación de Italia (la tercera seguida) para esa competición y el ¿posible? boicot de Estados Unidos a que Irán pise su suelo, cuando justamente ahí se van a jugar la mayoría de los partidos. Y, de repente, en mitad de la guerra del Golfo (otra más…), se descuelga alguien del entorno del Presidente Trump, que, para evitar problemas, se deje fuera a Irán y que Italia lo reemplace.

La idea solo ha caído bien en ese mismo entorno, porque existen varios problemas que, a mi entender, no serían posibles de circunvenir. El primero es que Irán se ha clasificado y que solo la FIFA podría dejar fuera a un equipo que se ha ganado la participación en el terreno de juego.

FIFA no parece nada por la labor, aunque el gigante estadounidense piensa que puede hacerlo todo. Con esa primera dificultad, existe otra, que es que no se podría clasificar, así como así, ya que muchos otros equipos han quedado fuera, en las mismas o parecidas condiciones que Italia, véase Bolivia por ejemplo o Kosovo.

De esa forma, habría que hacer una pequeña clasificación de todos los últimos eliminados, pero a pocas semanas vistas del Mundial y sin fechas o calendario adaptado, se antoja más difícil aún. Y, como tercera, y no menos importante, es que el presidente del CONI, el comité olímpico italiano, ha dicho que nanay y que se han perdido sobre el campo, no lo pueden ganar así, de forma no ética.

Los italianos que mandan son, pues, contrarios a la idea americana y no solo lo veo claro, con el orgullo propio de quien no quiere migajas, pero es que, como he indicado antes, las dificultades reglamentarias y temporales son imposibles de soslayar.

Por lo tanto, el intento de la administración Trump de evitar que Irán, sus jugadores y sus aficionados, pisen suelo de EE. UU. se ha quedado sin solidez de tipo alguno.

Y, si se hubieran dado todas esas condiciones: una decisión de FIFA primero, una mini-competición después y una aceptación de muchos equipos que no querrían ver a Italia en el Mundial, esa “novedad” podría ser el principio del fin.

Sí, así es, porque ahora mismo, según se informa por las redes, hay 50 guerras en el mundo y alrededor de 120 conflictos armados, con lo que, no solo la Copa del Mundo, sino multitud de otras competiciones y deportes se verían afectados por decisiones de este tipo. El famoso “quítate tú para ponerme yo”.

No lo veo factible en absoluto y lo siento por los amigos italianos, que tendrán que reformar su fútbol, para volver a lucir las cuatro estrellas en otro Mundial. Y mientras, en esta primavera como debe ser (lluvia, frío, calor de vez en cuando), recomiendo a Martín Kohan, con su “Argentinos, ¡a las cosas!”, para quienes quieran conocer mejor ese país. Disfruten y cuídense.

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