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Opinión

El Tourmalet del Valencia

Valencia - Girona.

Valencia - Girona. / Ana Escobar / EFE

¡Vaya tela con el descenso eh! Ni el domingo uno puede estar tranquilo. Este año la calculadora echa humo y, ni con la victoria ante el Girona, el Valencia puede respirar con calma. Y es que con 39 puntos, a pesar de estar en una situación más o menos ventajosa, todavía hay cierto riesgo viendo las dinámicas de puntuación de muchos de los equipos de la parte baja de la tabla. Es como cuando en una etapa de contrarreloj tienes segundos de diferencia pero que no te garantizan nada si el que viene después va más rápido. Es como esas interminables etapas de montaña tan bonitas para el espectador neutral como sufridas para los protagonistas. No hay nada hecho en este tourmalet de temporada que está haciendo el Valencia CF.

Porque este equipo es capaz de lo mejor y de lo peor. Es un grupo de subidas y bajadas; de cuestas y llanos; de pruebas a contrarreloj y etapas de montaña. Y, si lo que pensábamos todos es que ganando al Girona estaba el equipo fuera de todo peligro, nos equivocábamos por completo: este año se pone cara la salvación. No quiero ser catastrofista –y menos después de vencer al Girona en Mestalla- pero el Valencia tiene que rascar algunos puntitos más si quiere estar del todo tranquilo.

Vale que los de abajo se tienen que enfrentar entre ellos, que el calendario te regala equipos que no se juegan nada en liga o que hay algunos que echan tufo a segunda –como el Sevilla de Luis García Plaza- pero nada de eso me consuela viendo que conjuntos como Levante, Elche, Rayo, Alavés… van con la flechita para arriba.

Porque la distancia con el descenso es de 5 puntos –más el gol average con el Sevilla- pero no me da ninguna tranquilidad que sea tan corta todavía con tantos puntos por disputar. Decía Luis Aragonés que “las ligas (o los objetivos) se ganan en los 10 últimos partidos…” y estamos en el ecuador de esa etapa ciclista.

Un tour que nos llevará por etapas más llanas y otras de montaña, pero que no permite que nos dé una pájara bajo ningún concepto. Porque este equipo del flaco Corberán, vive permanentemente en terreno de media montaña: ni lo suficientemente fuerte para aspirar a la general, ni lo suficientemente liberado como para jugarse todo a las etapas. A medio camino entre la ambición y la supervivencia, entre el ataque valiente y el conservadurismo que acaba pasando factura.

Así que ahora toca lo más difícil, llegar a meta antes que el resto. Aprovechar que estás en el grupo de cabeza, delante del pelotón, para certificar un objetivo que cada vez se pone más caro.

Lo que sí tenemos claro, es que a pesar del importante triunfo de Mestalla este Valencia, de momento, sigue pedaleando al límite. Sin margen. Sin red. Y lo que es peor: sin la certeza de saber en qué etapa de la carrera está realmente.

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