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Opinión

El éxito es el premio de aquellos que confían

El Elche Ilicitano ha logrado la salvación tras estar más tiempo en zona de descenso que fuera

Carlos Cuéllar, entrenador del Elche Ilicitano

Carlos Cuéllar, entrenador del Elche Ilicitano / @Cuellar24

Algunos dudaron. Yo incluido, porque dudar es humano y más aún cuando te enfrentas a un inicio en el que sólo ganas 1 partido de 11. Pero hubo un grupo humano que nunca dudó de que las cosas se estaban haciendo bien y supieron ajustar cuando era el momento.

He tenido el inmenso placer de narrar gran parte de los partidos del Elche Ilicitano para el canal de YouTube del club y la evolución que ha tenido el equipo es innegable, mental, físicamente y deportivamente (todo va relacionado). Los protagonistas de todo son unos jugadores, muchos de ellos nuevos que han dado un salto hacia delante y se han partido la cara por el escudo que defendían pasando por encima de las críticas que, por desgracia, les han acompañado hasta el último día.

Gente como Umaru Konare que el año pasado tuvo que salir cedido en invierno ha peleado cada balón como si fuera el único, un desconocido Piri a día de hoy sigue corriendo por el Diego Quiles peleando balones imposibles o el central Pablo Felipe, que lleva años creciendo en la cantera franjiverde y le ha tocado liderar la defensa de un Segunda Federación han demostrado que en el Elche nada es imposible y los jugadores que pasan por él dejan huella.

Luego otros de los que han sido importantes en los esquemas del filial franjiverde, por edad, no tendrían que estar aquí, como Álex Herráiz o Álvaro Miralles. Nombres como los de Owen Bosch, David Hernández o Álvaro Padilla, gente de la ciudad, han lanzado un mensaje a los de abajo manifestando con sus participaciones que la progresión también pasa por casa. E incluso los dos primeros han tenido participaciones en convocatorias con el primer equipo y con las categorías inferiores de la selección española. Nada menos.

El director de orquesta que lo ha movido todo ha sido Carlos Cuéllar. Un tipo de esos que en el deporte se les conoce como “hombre de fútbol”. Se encontró en un club nuevo, con jugadores que no conocía y estructuras a las que había de acostumbrarse. Y ha sabido hacerlo también sin renunciar a su modelo y por el que la planta noble del fútbol base, con un trabajo también de resaltar, decidió traerle. El técnico le ha encontrado acomodo a todos, mutando a jugadores a otras posiciones y adaptándose a las bajas que iba encontrando por el camino.

Esto no es más que un espacio en el que destacar una labor generalizada de un filial que ha sabido sufrir, adaptarse a unas circunstancias y creer hasta el final en una idea y me habría gustado mencionar a todos los que han sido partícipes. Pero todos ellos han demostrado que los milagros existen, y en el fútbol más, pero no se consiguen sin trabajo.

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