Opinión
Más FIFAgate

Sepp Blatter, exdirigente de la FIFA / EUROPA PRESS
Cuando, en el año 2015, explotó el escándalo del llamado FIFAGATE, y se llevó por delante a presidentes de federaciones, de confederaciones, miembros del comité ejecutivo de FIFA y más…, quedaron flecos aún por atar o desatar.
Así, los Señores Jinkis, don Hugo y Mariano, padre e hijo, y dueños de la empresa Full Play Group, dedicada al marketing deportivo, con derechos televisivos y otros elementos adyacentes, estaban fuera del alcance del FBI, porque Argentina negó la extradición durante años.
Sin embargo, y parece una coincidencia, pero no lo creo, desde que el presidente Milei está al cargo del país austral, las relaciones con Estados Unidos se han estrechado y la ayuda económica de éstos ha permitido sanear a Argentina.
Y, quedando los Jinkis fuera del procedimiento no estaba siendo muy adecuado. La sorpresa ha venido cuando ambos se han acercado a Nueva York, para ser interrogados y, obviamente juzgados, pero es obvio que no se hubieran movido de su país si no hubiera dos cosas sobre la mesa.
La primera, que podría haber, ahora, una extradición, por esa cercanía entre los Estados, y la segunda, que hubiera un acuerdo que evitara la cárcel a los dos, a cambio de algo. Ese algo podría ser el dar más nombres, ya que no veo a la justicia norteamericana dar algo sin obtener nada a cambio.
Ahora que ha saltado a la palestra que el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, está siendo investigado por la comisión de ética de la FIFA, queda, quizá, atado todo ello.
No sabemos qué va a ocurrir, pero lo que está claro es que el movimiento de los Jinkis, yendo a la boca del lobo estadounidense, sin dar un cordero para que se lo coma éste, parece improbable.
¿Qué será lo que le vayan a dar a la justicia de Nueva York, para ir plácidamente ahí, cuando estaban protegido por la propia justicia argentina, que no dio la extradición que aquélla otra solicitaba?
Lo que creíamos muerte y enterrado, con muchos de los implicados en la cárcel o con acuerdos e incluso alguno (Nicolás Leóz, ex presidente de la Conmebol) fallecido, se ha puesto a revivir y, sin duda alguna, vamos a vivir nuevos acontecimientos, que, además, coinciden con la Copa del Mundo de FIFA en Estados Unidos.
Quizá algún dirigente pueda tener miedo de ir para allá… Vamos a vivir un drama deportivo, como cada cuatro años, esperando a un campeón del mundo, pero también habrá otro que se está cociendo, entre los Jinkis, la fiscalía de Nueva York, el FBI y quienes podrían ser designados por aquéllos como nuevos posibles investigados.
Las ramificaciones de algo ilícito tienen eso, que parecen no tener fin y estaremos atentos para comentar lo que pueda ir sucediendo. Mientras, recomiendo el último libro de Víctor del Árbol, “Las buenas intenciones” (sin retintín…). Disfruten y cuídense.
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