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Opinión | UCO en Ferraz

Mariano Alonso Freire

Redactor de la sección de Política

Madrid

Feijóo mantiene su agenda en los territorios del PP para combinar una imagen presidenciable con la denuncia de la corrupción

El Partido Popular aprovecha la coyuntura política para criticar la corrupción y pedir elecciones anticipadas, aunque con una estrategia más contenida

La UCO entra en la sede del PSOE en Ferraz, en directo | Última hora

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, a su llegada a una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 27 de mayo de 2026, en Madrid (España).

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, a su llegada a una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 27 de mayo de 2026, en Madrid (España). / Eduardo Parra - Europa Press

El martes Alberto Núñez Feijóo visitó Sevilla y este jueves recalará en Leganés, al sur de la Comunidad de Madrid. Dos ciudades de muy diverso tamaño e idiosincrasia gobernadas ambas desde 2023 por el Partido Popular (PP), y por tanto dos de las plazas que el partido aspira a consolidar en las elecciones municipales que se celebrarán justo dentro de un año, el cuarto domingo de 2027.

El apunte de la agenda del líder de la oposición no tendría nada de particular, más allá de la cita con las urnas a doce meses vista, sino fuera porque parece como un cierto oasis o relajo dentro del terremoto político en el que vive de nuevo instalada la vida pública española desde la semana pasada. Primero con el estallido del caso Zapatero y ahora con los registros o requerimientos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tanto en la sede del PSOE como en los domicilios del ex secretario de Organización socialista Santos Cerdán, del empresario Javier Pérez Dolset o en los del histórico socialista andaluz Gaspar Zarrías, todo dentro de la investigación que otro juez de la Audiencia Nacional, el veterano Santiago Pedraz, ha iniciado sobre el caso de Leire Díez, la conocida como 'fontanera' del PSOE.

Naturalmente, que Feijóo mantenga una agenda independiente a los escándalos, y que lo haga para hablar de cuestiones sociales que están entre las grandes preocupaciones ciudadanas (el martes en la capital hispalense visitó junto al alcalde, José Luis Sanz, una promoción de viviendas, y anteriormente, con motivo del punto álgido del caso mascarillas, que enjuició al exministro José Luis Ábalos y del que se espera pronta sentencia, dedicó el mismo día a un acto sobre el acoso escolar en las redes) no le impide centrarse también en la denuncia de los escándalos. Pero sí realza, o al menos esa es la intención de los estrategas de Génova, el perfil presidenciable del líder del PP.

Sin manifestaciones

Este miércoles lo hizo, la denuncia pura y dura, en una breve atención a los medios antes de entrar al hemiciclo, donde ante la ausencia de Pedro Sánchez, de visita en El Vaticano, no intervino como es habitual en todas las sesiones de control. La misma mañana en que el PP logró aprobar en el Senado, merced a su mayoría absoluta en la Cámara Alta y con la abstención del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Junts per Catalunya, una moción de reprobación global al Ejecutivo por los casos de corrupción.

Pero a diferencia del año pasado, donde la crítica o señalamiento de los escándalos del Gobierno y del PSOE llevó al PP incluso a convocar varias manifestaciones, con lemas como "mafia o democracia", ahora, y paradójicamente cuando el vaso de la corrupción está mucho más desbordado (el auto de Pedraz viene a confirmar muchas de las peores sospechas sobre el caso Leire) la actuación del líder popular parece algo más contenida. Incluso cuando el expresidente José María Aznar ha vuelto a reafirmarse en su polémico "el que pueda hacer, que haga", que a su juicio cobra ahora mayor sentido, algo que el PSOE ha vuelto a vincular con una suerte de operación desde las 'cloacas' para influir en las actuaciones judiciales y policiales que España está viviendo estos días con gran intensidad.

Cerca de cumplirse diez días del auto del juez José Luis Calama sobre José Luis Rodríguez Zapatero, lo que ocurrirá este viernes, ni siquiera puede decirse que el PP o su líder hayan emprendido acciones muy extraordinarias ante un escándalo ante el que miembros del Comité de Dirección popular muestra una honda preocupación por el impacto más profundo en el ánimo del país, dado que no en vano afecta a uno de los cuatro ex presidentes del Gobierno vivos. Más allá de la consabida petición de convocatoria anticipada de las elecciones generales (ni siquiera de dimisión de Sánchez) y de repetir que para la moción de censura no faltan "ganas" sino "votos", y de instar a los socios a que den pasos en la dirección de acabar la legislatura. Tampoco faltan ganas de hacer declaraciones más hirientes en público, por lo que el sarcasmo quedaba más en segundo plano este miércoles, cuando ante la prolongada estancia de los agentes de la UCO en Ferraz fuentes de la dirección nacional expresaban: "Mucho tarda la Guardia Civil en entregar 'un simple requerimiento' teniendo en cuenta que llevan ocho horas dentro de Ferraz".

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